Después del éxito del Comité del Paro Cívico hace cuatro años, Buenaventura podría volver a ser gobernada por el Partido de La U, que en ese departamento encabeza la poderosa Dilian Francisca Toro.
Ligia del Carmen Córdoba pisa fuerte para ser la primera alcaldesa de la ciudad de 300 mil personas, que aloja el puerto principal del Pacífico y con persistentes condiciones de pobreza y violencia. El descrédito de la actual Alcaldía, que encabeza el líder del paro Víctor Vidal, y la división en los alternativos hacen que la “retoma” del dilianismo parezca cada vez más probable.
Ni la llegada de Gustavo Petro y Francia Márquez a la presidencia, hacen que, por ahora, haya un bloque unido del movimiento popular que en 2017 paralizó el puerto durante 21 días.
El mal sabor que está dejando Víctor Vidal
Vidal llegó hace cuatro años a la Alcaldía con 28 mil votos. Su victoria fue la consumación del poder popular que comenzó a surgir en el Paro Cívico del 2017. Sin embargo, la realidad no correspondió a las expectativas de una ciudadanía ansiosa por cambios. En su último año de gobierno carga con más de un 80 por ciento de desfavorabilidad, según la última medición de Buenaventura Cómo Vamos (BVC).
En 2023, a diferencia de las elecciones pasadas, ya nadie se quiere tomar la foto con el Comité del Paro. La falta de comunicación, la burocracia y los tiempos propios de la implementación de los acuerdos con el gobierno han hecho que la comunidad culpe a sus miembros de los males que históricamente han padecido.
Además, pese a que Petro y Márquez arrasaron en las presidenciales con casi el 90 por ciento de los votos en segunda vuelta, el Pacto Histórico no ha sido capaz de canalizar ese respaldo. Sus partidos se bifurcaron en un puñado de candidaturas, sin que haya una que se vea lo suficientemente fuerte.
En 2017 el movimiento del Paro Cívico logró comprometer al Estado a invertir $1,6 billones anuales en obras para la ciudad hasta 2027. Dos años después, el movimiento liderado por el Comité del Paro, impulsó una candidatura con la intención de convalidar desde lo local lo conseguido a nivel nacional. Así llegó Víctor Vidal a la Alcaldía, con un cuarto de los votos y el respaldo de políticos de izquierda como Alexánder López y el mismo Gustavo Petro.
Sin embargo, con el tiempo Vidal perdió impulso y su gestión no fue lo que se esperaba.
“Hay una desesperanza política a raíz del mal gobierno del alcalde actual. La gente tenía mucha esperanza de que Buenaventura pudiera renacer del lodo en que malos dirigentes la habían tenido”, expresó Jhorman Cuero, líder juvenil y candidato a edil por el Partido Verde. “Se pensaba que Víctor iba a ser el mismo dirigente que tuvo el Paro, pero se olvidó de la gente e hizo olvidar las malas administraciones que hubo antes de él”, agregó.
Hasta ahora, Vidal tiene un logro y es que cortó la racha de sus cuatro antecesores destituidos antes de terminar su mandato. Saulo Quiñónez, José Félix Ocoró, Bartolo Valencia y Eliécer Arboleda fueron suspendidos por corrupción. Pero, el alcalde actual no logró cambiar la percepción de los bonaverenses en aspectos como la situación económica, de salud y seguridad, según BCV.
“Todo el mundo pensó que él iba a solucionar problemas de más de 25 años de malos gobiernos, pero la Alcaldía estaba en unas condiciones precarias. Hubo una esperanza desmedida”, afirmó el sacerdote John Reina, vocero del Comité del Paro Cívico y uno de los principales promotores de su candidatura. Según Reina, la llegada de la pandemia, las diferencias con el gobierno Duque y los problemas presupuestales también influyeron en su gestión.
Era una apuesta clara desde el principio: si al Alcalde le iba bien al movimiento también. Pero no le fue tan bien, lo que afectó la reputación del movimiento. Además, los resultados de los acuerdos, que era el objetivo principal de ambos, todavía no se ven a simple vista.
“Han pasado seis años, más de la mitad de los 10 años que se programaron y no se han visto resultados importantes que puedan mitigar los problemas estructurales de Buenaventura”, opinó el líder social Jose Luis Rojas.
Hasta ahora van 14 de 176 acuerdos cumplidos, tres en lo que va del gobierno Petro, lo que corresponde a apenas el 8 por ciento del total. Sin embargo, la cifra puede ser engañosa si se tiene en cuenta que hay grandes proyectos que ya están en marcha, pero no entran en las cuentas hasta que estén terminados, como la construcción del estadio Marino Klinger y la pavimentación de la avenida Simón Bolívar.
“Cuando los temas son estructurales eso no se va a ver tan rápido. Lo estructural lleva su tiempo y lleva su proceso”, responde ante las críticas el padre Reina. También reconoce que tras seis años de existencia el movimiento tiene un desgaste “normal”.
Carlos Manrique, profesor de la Universidad de los Andes que ha investigado a fondo el movimiento cívico en Buenaventura, ve un cambio de rol en el Comité. “Se volvió un trabajo a puerta cerrada de hacerle seguimiento a los acuerdos y ha perdido la conexión con los procesos barriales, veredales, con las organizaciones. Pero lo que han hecho es absolutamente necesario. Alguien tenía que hacerlo”.
Respecto a Vidal opina que más allá del análisis de su gestión, es evidente que: “los gobiernos locales tienen unos márgenes de maniobra muy estrechos, especialmente cuando quieren hacer las cosas distinto”.
La situación del alcalde bonaverense es similar a la de otros de los “Quijotes”, esa cohorte de líderes alternativos que llegaron al poder hace cuatro años en varias de las grandes ciudades del país. Nombres como Carlos Mario Marín en Manizales, William Dau en Cartagena o Jairo Yáñez en Cúcuta, que se mantuvieron relativamente alejados de las maquinarias tradicionales y ganaron con un discurso de renovación. Cuatro años después salen en medio de críticas, que sirven de antesala para el posible retorno de los clanes tradicionales.

El giro en U
Con la debilidad del Comité del Paro en el panorama electoral, el nombre de la licenciada Ligia Córdoba es el más sonado entre los círculos políticos de Buenaventura. Fue concejal en el periodo 2016 – 2019 y hace cuatro años quedó en cuarto lugar. Córdoba va en una coalición que integra a los partidos La U, Colombia Renaciente, Gente en Movimiento, Mira, Demócrata y Mais. Pero más allá de los coavales, su principal ventaja es el respaldo de la maquinaria de Dilian Francisca Toro y de su grupo político Nueva Generación, del que hace parte.
“Son dos mujeres que han venido cultivando una amistad y un proceso durante muchos años. El apoyo que pueden recibir la una de la otra es la seriedad con la que han trabajado por la gente”, le dijo a La Silla José Pretel Torres, gerente de campaña de Córdoba.
Lleva 20 años de trabajo social y político, cuatro de ellos preparando esta aspiración. Durante la actual administración de Clara Luz Roldán, ficha de Dilian Francisca Toro, fue Gerente Territorial del Pacífico. Ese cargo le permitió mantenerse en contacto con las comunidades y ser el rostro de la Gobernación en el territorio en asuntos clave como la atención a la pandemia.
“Es una dirigente que tiene experiencia, conocimiento y recorrido. Tendrá que liderar un proceso muy difícil para que la gente se concientice de que hay que cambiar las prácticas en todo sentido”, le dijo a La Silla el representante a la Cámara, Victor Salcedo, de La U. “Ojalá se rodee bien”, agregó.
De acuerdo con Juan Manuel Torres, coordinador de la Fundación Paz y Reconciliación en el Pacífico, esa candidatura hace parte de la “retoma” con la que Dilian Toro quiere recuperar el poder que perdió hace cuatro años en varias ciudades del Valle. “La campaña de Ligia va a estar muy atada a la de Dilian, porque ciudades como Jamundí, Palmira y Buenaventura están en la mira”, explicó.
No obstante, en el Puerto sigue existiendo un rechazo importante frente a la política tradicional que, así como el movimiento cívico, también está desgastada por administraciones fallidas. Córdoba, por ejemplo, es cercana al exalcalde Eliécer Arboleda que terminó en la cárcel por malos manejos en el hospital Luis Ablanque de la Plata.
“Ligia es una mujer de templanza, de carácter y tiene su propia personalidad. Más allá de que, de que sean amigos o no, Ligia está pensando de manera autónoma y colectiva una mejor Buenaventura”, respondió el gerente de campaña sobre los cuestionamientos. Negó cualquier tipo de participación de Arboleda en la actual campaña.
La sensación de decepción que hay frente a la administración de Vidal puede cambiar la prioridad de los votantes al ahora de elegir su candidato. “Muchos volvieron a decir: ‘Voto por el que me dé 50 mil, el que me dé mi teja, el que me dé mi trabajo, el que vincule a mi hijo a la universidad’. Hoy para motivar a la gente a votar tiene que haber un gana-gana”, dijo el líder Jhorman Cuero.
Las otras (muchas) opciones y el “Todos Contra Dilian”
Aunque Rafael Cuero recibió el aval del Pacto Histórico en el papel, en el tarjetón hay seis candidaturas de partidos de esa coalición. El Comité del Paro Cívico decidió no apoyar a ninguna, pero dos de sus miembros se inscribieron de manera independiente: Javier Torres, sindicalista adscrito a Fuerza Ciudadana y la lideresa Miyela Riascos, por Independientes. También está Leyla Carabalí de la Colombia Humana, Evangelista Aragón, del Partido de los Trabajadores, Daniel Olave de Todos Somos Colombia y Jose Luis Muñoz del Aico.
“Buenaventura tiene muy identificado cuáles son los candidatos de la maquinaria y la gente está pidiendo algo diferente”, afirmó Carabalí, de la Colombia Humana, para quien los escándalos recientes del presidente van a tener un efecto inverso. “Por el show mediático que extienden y amarillean más de lo normal, la gente se vuelve más resiliente y responde con furia”.
La vicepresidenta Francia Márquez, que es considerada “La Madrina” de los acuerdos y tiene en el Pacífico su principal bastión, todavía no le ha hecho el guiño a ninguna de las candidaturas ni tiene una estructura que pueda incidir considerablemente en octubre.
Ante la dispersión del Pacto, los candidatos que se muestran fuertes para competir con Córdoba están por fuera. Uno de ellos es Jaime Marínez, del Partido Verde, que ya fue candidato dos veces y viene del Concejo luego de quedar segundo en las elecciones pasadas. Podría recoger buena parte de los votos alternativos y del voto útil de quienes rechazan al partido de La U. Además, cuenta con el respaldo del representante del Verde, Duvalier Sánchez, que ya ha hecho gestiones para conformar un frente amplio a nivel local y departamental.
“Le he propuesto a los congresistas del Pacto que deberíamos ver qué propósitos comunes podrían unir las tendencias políticas a la candidatura nuestra, que es viable y cercana a los temas sociales y de paz”, dijo Sánchez refiriéndose a Marínez.
Por otro lado, está Libia Mosquera, de En Marcha, el partido del exministro Juan Fernando Cristo. Cuenta con una seria trayectoria académica y política que incluye un doctorado en derecho y cinco años como cónsul general en Washington. Viene de trabajar en la actual administración en la oficina de Asuntos Internacionales.
Tiene apoyos liberales a través de Héctor Copete y podría tener el respaldo de Johan Valencia, el exconcejal liberal que renunció al partido luego de que le rechazaron el aval para la Alcaldía, para dárselo a Wilson Rodallega. Mosquera también trabajó en el pasado con el parapolítico Juan Carlos “El Negro” Martínez, pero niega que la esté apoyando en esta campaña.
Tanto Marínez como Mosquera tienen algo en común: Sus partidos coavalan la candidatura de Tulio Gómez a la Gobernación, lo que podría acercar a ambos candidatos en lo que cada cuatro años se denomina el “Todos contra Dilian”. “A nivel Valle se ha empezado a hablar de un todos contra Dilian, lo mismo pasa en Buenaventura. Está esa necesidad de hacerle un contrapeso a su candidata”, explicó la politóloga Ghina Castrillón, investigadora de Pares.
La idea de ir en bloque tiene acogida en la candidatura de Mosquera: “Estamos convencidos de que los problemas de Buenaventura los resolvemos con un gran frente amplio”, afirmó. Sin embargo, hasta ahora solo hay acercamientos y de mantenerse la dispersión, con 16 candidaturas en total, podría retornar el equipo de Dilian Toro al puerto.


