Michelle Urrea, ingeniera Industrial, abogada y máster en Ingeniería Ambiental.
Michelle Urrea, ingeniera Industrial, abogada y máster en Ingeniería Ambiental.

El agua siempre ha sido un recurso limitado. El crecimiento de la densidad demográfica en las ciudades hace que los países se replanten los sistemas de gestión hídrica. El crecimiento de la demanda de agua, la descarga de aguas residuales y el crecimiento industrial abre paso a la oportunidad de la reutilización. 

Actualmente, en todo el mundo se ha comenzado a implementar la reutilización de aguas residuales para fines no potables. La gestión de estas aguas se basa en programas enfocados en la planificación y viabilidad estructural. Sin embargo, muchas veces estas estrategias no tienen éxito por la falta de aprobación y apoyo de los ciudadanos. 

La percepción que tienen los ciudadanos se ha convertido en la principal base para la ejecución exitosa de políticas de reutilización de aguas residuales. La aplicación de encuestas de valoración contingente ayuda a comprender los factores importantes de reutilización de las aguas residuales, como los sistemas de conservación, los beneficios medioambientales y de salud pública y los costos asociados a la construcción de nueva infraestructura y tratamiento. Estas variables son las que definen el éxito y/o el fracaso de cualquier proyecto que se base en la reutilización. 

Existe una variedad de tecnologías de tratamiento de aguas residuales disponibles para lograr un agua depurada y regenerada de una calidad que a menudo es superior a los estándares de agua potable existentes. Pero, aun así, la idea de beber aguas residuales tratadas no tiene apoyo de los ciudadanos. La reutilización planificada de las aguas residuales tratadas es el camino más viable para encontrar una sostenibilidad en la gestión de los recursos hídricos.  

La percepción positiva de los ciudadanos va más allá de si deciden hacer uso de este recurso no convencional. Una estrategia exitosa se basa en asociar la reutilización con actividades que sean del agradado público, por lo que les permitiría aprobar con mayor facilidad su uso. Tal como Baumann y Kasperson en 1974 plantearon el hecho de que el agua recuperada debería ir en un entorno atractivo e invitar al público a mirarla, olerla, hacer un pícnic a su alrededor, pescar o nadar en ella. 

La naturaleza normal del hombre tiende a ser visceral. Poder analizar en profundidad cuál sería la respuesta afectiva o emocional de los ciudadanos al hacer uso de aguas residuales tratadas daría un primer factor para abordar su reutilización. La palabra asociada a la percepción ciudadana del uso del agua regenerada es “asco”. Su razón principal es por la asociación hacia la suciedad, excremento, orina y enfermedades. Los ciudadanos se sienten incómodos frente a la situación de hacer uso de aguas residuales, sin importar que nivel de tratamiento que tenga.  

El desarrollo de políticas para el uso de aguas residuales tratadas a nivel mundial se ha visto obstaculizado por la percepción ciudadana y las respuestas emocionales viscerales, como el asco, la molestia y la disconformidad. Estos factores han dificultado la aceptación y el avance de las iniciativas de reutilización del agua.

El trabajo social que se ha de realizar sobre la reutilización debe ir más allá de influir en la aceptación. Debe de abordar el modo en que los ciudadanos perciben el riesgo y dar pautas de confianza, como, por ejemplo:  campañas de información pública sobre seguridad de suministro, seguridad para la salud, avances tecnológicos, entre otros.

Hay muchos países que tienen regiones donde no existen cuerpos de aguas superficiales permanentes y la gran mayoría de las actividades económicas se desarrollan con estrategias basadas en un déficit hídrico. El uso de aguas residuales tratadas como recurso hídrico alternativo ha demostrado la importancia para alcanzar la seguridad hídrica, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible, aun así no presenten estrés hídrico.

Estudiante de Doctorado en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Catalunya. Master en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Catalunya. Ingeniera industrial y Abogada. Actualmente se desempeña como asesora e investigadora en temas de política y economía ambiental.