Olga Lucía González, columnista de La Silla Vacía.
Olga L. González.

La llegada de Benedetti al Ministerio del Interior ratifica lo que varios hemos estado advirtiendo: Petro está aislado de las bases, de la militancia, del pueblo colombiano, y cree que sólo las alianzas sucias le permiten llegar al poder (o quedarse en él). 

El Petro de los años 2020 está muy lejos del progresismo. Muy lejos está del hombre que denunciaba el viraje autoritario de Chávez, del que armó un movimiento llamado “Decentes”, del fustigador del paramilitarismo. 

El Petro modelo 2020 lleva años navegando en las aguas de la clase política tradicional, el mundo de la gomina, las corbatas y los grandes negocios con el erario. Él conoce ese mundo, vive al tanto de sus transacciones y contratos, está plenamente familiarizado con su léxico y sus valores.

Si no fuera suficientemente empobrecedor tener como oxígeno vital el aire viciado de la clase política, el Petro modelo presidente ha agravado aun más su caso: hoy, el presidente de los colombianos admite que vive aislado en un Palacio que no le gusta. Y, como lo pudimos ver en vivo y en directo durante el Consejo de ministros, Petro no conecta ya con la gente, ni siquiera con su gabinete, donde se le vio sordo, maltratador y ensimismado en su laberinto mental

Este es el contexto en el que la presencia de Benedetti se torna indispensable: en efecto, para un presidente cortado del mundo real, habituado a echar discursos sin importar si lo que dice es escuchado, atendido o rebatido, pero acostumbrado también a las transacciones opacas, se hace necesario tener a su lado a un cable a tierra. Un político tradicional y cuestionado llega al puesto clave del Ministerio del Interior. Puede que, además, le brinde “soporte emocional” a Petro (así lo asegura Gustavo Bolívar). Al fin de cuentas, Benedetti fue su amigo de parrandas pre electorales, al punto de hacerle creer que él es una suerte de Jaime Bateman. 

Petro y Benedetti pertenecen a la generación de políticos profesionales para los que la compra de votos, la compra de campañas, los dineros de la mafia son variables normales de la vida política. La gente es, en palabras de Benedetti, “como caballos que uno mueve el día de elecciones”. En realidad, Petro es mucho más parecido a Benedetti que sus votantes. Tiene más en común con él que con Francia Márquez, que paradójicamente fue quien realmente lo ayudó a ganar.

En suma, Petro versión 2025 está ya totalmente contaminado por los vicios que los colombianos queremos ver erradicados de la vida política. Por eso, el progresismo debe entender que va hacia una sin salida apostando por ese caballo enfermo. 

Es preciso entender el momento histórico, salir de la religión petrista y del caudillismo y convocar a la ciudadanía. Las fuerzas progresistas tienen de dónde, porque el pueblo colombiano sigue estando insatisfecho con este gobierno de promesas incumplidas. 

Acá enumero algunos de los puntos que debería contemplar una agenda progresista con miras al futuro (en varias ocasiones remito en el enlace a columnas anteriores donde desarrollo más ampliamente estos aspectos). Es una agenda que puede y debe seguir ampliándose y que no depende de una sola persona para enriquecerse con ideas:

En términos de moralización de la vida pública:

  • Combatir la captura del Estado por la clase política corrupta / mafiosa  
  • Combatir la lógica del “Todo vale” 
  • No a la corrupción 
  • El ejecutivo no interfiere con la justicia, respeta la rama judicial

En términos de apoyo a los más vulnerables:

En términos de política de paz y violencias:

En materia de derechos de mujeres:

En términos de llevar a Colombia a la modernidad y no hacia prácticas conservadoras o autoritarias:

En términos de agenda ambiental y apoyo a educación y ciencia:

Es investigadora asociada de la Universidad Paris Diderot. Estudió ciencias políticas en la Universidad de los Andes, una maestría en historia latinoamericana en la Universidad Nacional de Colombia, una maestría en ciencias sociales en el Instituto de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de Marsella...