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La mayoría de los colombianos desconoce qué es el Sice-Tac (Sistema de Información de Costos Eficientes para el Transporte Automotor de Carga) y lo ve como un acrónimo extraño. Lo que sí debe saber es que la reciente actualización y obligatoriedad de su cumplimiento hará más costoso el transporte de todas las cargas de los diferentes productos que se mueven hasta llegar a sus manos.
En Colombia, desde hace unos 10 años, se implementó el Sice-Tac, una herramienta desarrollada por el Ministerio de Transporte, que, basada en una serie de cálculos de costos variables (por ejemplo, combustibles, llantas, peajes, etc.), fijos (conductor, seguros, impuestos, etc.) y otros factores, incluyendo el tipo de vehículo y la geografía del recorrido, genera el costo de una ruta entre dos ciudades.
Por ejemplo, para la ruta Bogotá – Buenaventura en un camión refrigerado tipo tractomula (3S3) para el 29 de diciembre de 2024, el sistema arroja un valor de $5.104.501 (ver imagen). Así, el Sice-Tac calcula el costo para casi 7.000 rutas entre municipios de Colombia, con 12 tipos de configuración de vehículos, carrocerías y cientos de parámetros que permiten estimar rápidamente el costo de las principales rutas del país.
Concebido inicialmente como un valor de referencia, ahora es de obligatorio cumplimiento. En el manifiesto de carga (documento que cada transportador debe solicitar por cada viaje en el Registro Nacional de Despachos de Carga -RNDC-), además de declarar la carga que transporta, debe indicar el valor del flete acordado entre generador y transportador, el cual debe ser como mínimo el valor calculado a través del Sice-Tac.
La reciente actualización, anunciada con gran bombo, introduce nuevas características y parámetros. La ministra de Transporte, María Constanza García, asegura que con esta medida se logrará “simetría en las relaciones económicas” del sector. Así mismo, el ministerio señala que “Los cambios propuestos beneficiarán a los transportadores, buscando más transparencia en el cálculo de los costos operativos, garantizando una operación más justa y eficiente para todos los actores del sector”.
Sin embargo, esta nueva actualización deja claro que el cálculo se vuelve cada vez más complejo, la carga administrativa aumenta, los fletes subirán y el cumplimiento obligatorio aleja al sistema de la realidad del mercado. Un sistema como el propuesto no será justo ni simétrico como se promulga, y mucho menos en un mercado con la realidad del colombiano.
En la carga no predomina el peso
El sistema se construye con base en la capacidad de peso que puede transportar el vehículo. Este valor puede ser parcialmente aceptable cuando se transportan cargas como algunas materias primas o materiales de construcción, donde el peso físico (típicamente medido en toneladas) copa la capacidad del vehículo. No obstante, esto no aplica para la mayoría de las cargas que se mueven hoy en día. Por ejemplo, al consultar en el RNDC los viajes del mes de noviembre de 2024 para el vehículo 3S2, cuya capacidad base es de 31 toneladas, el promedio registrado fue de 21.5 toneladas, y más del 75% de los viajes tuvieron carga por debajo de su capacidad teórica (esto además de excluir viajes vacíos, contenedores vacíos, vehículos propios, líquidos o de menos de 1 Ton).
Para el mismo periodo, en los viajes a nivel nacional de los tres principales tipos de vehículos (3S2, 3S3, 2) el 75% estuvo por debajo de la “carga completa” con la que se calcula el costo de cada uno. Es decir, el costo “eficiente” fue ineficiente para la gran mayoría de los viajes. Entonces, ¿cómo puede ser eficiente un sistema que desconoce una condición natural de operación?
Los tramos nunca estarán balanceados
Un segundo principio que viola el Sice-Tac es el desbalance de carga que ocurre naturalmente entre los nodos de una red. Por ejemplo, hay más carga para trasladar desde Cartagena hacia Medellin que en el sentido contrario, por lo tanto, habrá más viajes vacíos hacia Cartagena. Si bien ahora se permite indicar si el carro va lleno o vacío, esto no corrige el desbalance, que nunca desaparecerá.
Esta es una condición que aplica al flujo desde los puertos hacia el interior del país o desde cualquier zona productora (particularmente en cosecha para productos agrícolas) hacia polos de consumo alrededor de los centros urbanos. El flujo de carga siempre estará desbalanceado, por lo que los fletes estarán marcados por este desbalance. Esta es una característica natural del mercado que no desaparecerá solo porque una tabla lo indique. Cualquier transportador estará muy complacido si le garantizan carga de retorno, aunque sea parcial, y podrá pactar un flete de viaje redondo, aunque este sea diferente al arrojado por el sistema. Y esto no es ineficiente ni injusto.
Los productos que se transportan tienen precios diferentes
Una carga de equipos electrónicos o medicamentos puede tener un costo hasta 10 o más veces mayor que el de materias primas o productos de bajo valor agregado. Por ello, pueden pagar un flete superior sin que se vea muy alterada su estructura de costos, lo que se refleja habitualmente en el flete, por lo que dichas mercancías son “apetecidas” por los transportadores. El costo “eficiente” no hará que estos fletes bajen, por lo que colocar una cota inferior solo llevará a un incremento general del costo.
¿Cómo definir justicia o eficiencia?
El nuevo flete arrojado de Bogotá a Buenaventura es 17.7% más alto que el del mes de noviembre. Si este sistema es “justo y eficiente” ¿cómo se interpreta este nuevo cambio? ¿Acaso en los 10 años previos fue ineficiente? ¿Qué pasaría con las tarifas pactadas si se hace un nuevo ajuste que decremente la tarifa? ¿Para quién es justo el nuevo flete? ¿Fue injusto o ineficiente para el transportador, el generador, el cliente, el consumidor? ¿Si es un cálculo basado en eficiencia y se quiere una economía eficiente y sin especulaciones, no sería justo que fuera un flete máximo?
En la práctica habitual, en la ruta indicado de ejemplo, un transportador podría ofrecer a un exportador un flete de $2.500.000 (51% por debajo) porque tiene retorno asegurado con una carga en la que el flete acordado es de $9.000.000 (76% superior). Entonces, ¿no importa perjudicar al exportador? ¿Cuál sería el flete justo?
Las diferencias se promedian y se desconocen las buenas prácticas
Además de desconocer aspectos básicos de la operación de transporte, como el peso o que un viaje en descenso cuesta menos que uno en ascenso, hecho notorio en nuestra geografía, en este cálculo se igualan todos los transportadores y se asume que todos operan de la misma forma. Esto por no mencionar diferencias en parámetros como en calculo de costos fijos o recorridos y rutas entre muchos otros.
Aquellos que tienen mejores prácticas de operación, ya sea en la carga (e.g. control y seguimiento de entrega), el vehículo (e.g. mantenimiento, carrocerías especiales), el conductor (e.g. capacitación, zonas de descanso) o la ruta (e.g. carga de compensación, triple tripulación) y que pueden ofrecer menor costo, deben liquidar el flete al mismo valor que quienes no lo hacen. Esta es una condición que nunca podrá resolverse con una tabla de fletes, por más parámetros que contenga. Al contrario, esa complejidad hace que el sistema sea menos práctico.
Ahora esto tampoco considera que la negociación de un solo viaje tiene condiciones diferentes a la de aquellos que mueven cientos de viajes al año y ofrecen garantías de volumen, rutas y recorridos, e inclusive acuerdos de largo plazo.
De otro lado el foco en precio olvida que, en todo este entramado, pasa desapercibida la atención al conductor, quien es quizás el actor más importante, pero también el más débil y olvidado de la industria.
Colocar un valor mínimo argumentando que es un costo eficiente no es solución en un mercado cuya naturaleza es desbalanceada, con valores de mercancías diferentes, en el que predomina el volumen (no el peso) y que desconoce las diferencias entre transportadores y acuerdos comerciales, entre otros.
Eso no es una solución ni ahora ni en 10 años, ni en este gobierno, ni en ninguno que pretenda desconocer las leyes naturales del mercado. Pueden llamarlo un planteamiento neoliberal o capitalista, pero ignorar las leyes del mercado no hará que estas dejen de existir. Poner un piso en los fletes solo encarecerá artificialmente el costo, perjudicando al consumidor.
De este crecimiento en costo y complejidad ya tomaron nota generadores y empresarios y esto llevará a que crezcan sus compañías de transporte o se incremente el transporte propio (que no está regulado por el Sice-Tac), lo cual resulta desfavoreciendo al transportador en particular al pequeño.
Nuevas medidas y parámetros aparecerán, y surgirán discusiones entre los diferentes actores para interpretar lo que la nueva norma establece, con su respectiva carga administrativa. Lo único claro es que este nuevo sobrecosto lo pagará el consumidor, por lo que sus compras costarán más, esta vez por cuenta del cálculo de costo “eficiente” de transporte.
Fuente: https://plc.mintransporte.gov.co/Runtime/empresa/ctl/SiceTAC/mid/417 – Dic 28 10:12 pm.
PD: Aun con tabla de fletes, el paro de transportes y las medidas de hecho continuarán, evidenciando que esto no es solución, más cuando se promete lo incumplible y se culpa a los demás.

