Felipe Roa
Felipe Roa

Producir alimentos en el contexto del cambio climático es cada vez más desafiante. En las últimas semanas, los agricultores de diversas regiones de Colombia han prendido las alertas por las afectaciones en sus cultivos. Horticultores, papicultores y cafeteros, entre otros, se han visto obligados a tomar medidas frente a los impactos de los incendios forestales y la escasez de agua. 

La producción de alimentos es a la vez víctima y causante del problema. Se estima que, a nivel global, los sistemas alimentarios contribuyen un tercio de los gases de efecto invernadero (GEI) que causan el cambio climático y es uno de los principales motores de pérdida de la biodiversidad. En Colombia, el 55% de las emisiones de GEI en 2020 fueron causados por el sector de Agricultura, Silvicultura y Otros Usos de la Tierra (Afolu). Así mismo, la agricultura se ve afectada por los eventos climáticos extremos como sequías prolongadas, o aumento de las temporadas de lluvia. 

Estos grandes retos están ampliados por otros problemas, como la inseguridad alimentaria y la malnutrición. El más reciente informe de la FAO indica que unas 800 millones de personas en el mundo viven en situación inseguridad alimentaria, es decir no tienen acceso a los alimentos suficientes. Pero el problema es mucho más complejo. Se estima que unas 2.000 millones de personas están en estado de malnutrición, es decir que no tienen una dieta balanceada. 

Colombia no es la excepción, según la más reciente Encuesta de Calidad de Vida del Dane, el 30% de la población, equivalente a 15 millones de personas, viven en situación de inseguridad alimentaria. Adicionalmente, las últimas cifras disponibles (ENSIN, 2015) señalan que 1 de cada 2 adultos en Colombia padece sobrepeso u obesidad y el 24% de los niños y niñas entre 5 y 12 años presenta sobrepeso.

Por estos y otros aspectos como los conflictos internacionales y las fluctuaciones de la economía, la alimentación es como un rompecabezas. Las diferentes piezas conforman un todo que está interconectado y que se necesitan para entender la foto grande, o mejor, la película completa. 

El rompecabezas de la alimentación se puede entender mejor desde la aproximación de los sistemas alimentarios. Esta es una perspectiva que conecta los diferentes componentes de la alimentación. Una forma de resumirlo es como todas las actividades, procesos, actores y relaciones que van de la semilla y la finca al plato. Relacionado con todos estos procesos están la economía, el ambiente y la cultura. Cuando hablamos de alimentación no se trata solo del proceso de ingerir alimentos, o de su disponibilidad, se trata también de la cultura, las tradiciones y valores que existen en la producción, transformación y consumo de alimentos que hacen que el alimento tengan un significado especial. 

Es por esto que en 2020 nació Table, una alianza entre las Universidades de Oxford, Wageningen y Ciencias Agrícolas de Suecia. Como una plataforma de conocimientos, esta alianza busca facilitar discusiones informadas sobre cómo los sistemas alimentarios pueden ser sostenibles, resilientes y justos. Por esto, Table ha organizado diálogos, investigaciones y podcasts sobre cambio climático, el futuro de la carne y la relación comida-biodiversidad entre otras temáticas clave.

Para poder realizar discusiones informadas, se necesita conocimiento científico, en especial para entender las complejidades de los sistemas alimentarios. Pero la ciencia no es suficiente para entender la complejidad de los debates. También es indispensable analizar los valores y las preferencias de las personas. Hay debates como el consumo de carne. Algunos grupos sugieren que se debe reducir o eliminar su consumo, mientras otros lo defienden. Hay argumentos, y valores, basados en la sostenibilidad, en la salud, en la ética animal, e incluso en el sabor. Para entender estos problemas complejos debemos conversar sobre las múltiples posiciones y las diferentes evidencias y valores detrás de cada una.

Con el ánimo de ampliar los debates globales sobre los sistemas alimentarios, la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes acaba de convertirse en socio de Table y operará en Colombia bajo el nombre de Mesa.

Desde allí estará participando activamente en los debates sobre los sistemas alimentarios en el país y promoviendo diálogos entre diversos actores. El primero de estos diálogos tendrá lugar en abril y discutirá aspectos como la agroecología, la agricultura regenerativa y agricultura orgánica, conceptos de los que se habla mucho, pero de los que se entiende poco.

Es profesor de la Universidad de los Andes e investigador asociado de la Universidad de Oxford. Estudió ecología en la Universidad Javeriana, una maestría en administración pública en la Universidad de Seattle y se doctoró en desarrollo internacional en la Universidad de Oxford. Sus áreas de interés...