Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.
Puedo afirmar sin dudarlo que la gran mayoría de los colombianos en esta navidad tenemos preocupaciones económicas, estamos haciendo cuentas, midiendo cada peso porque la “plata no alcanza” ya que “enero y febrero son duros” y el “nuevo contrato lo firman tarde y es por pocos meses” o “las ventas mejoran hasta febrero”. Estamos pensando más en el inicio de año que en el final de año.
Alguien dirá que esto ocurre en el país desde hace muchos años atrás, que no es de este gobierno y es cierto, no hubo cambio. Seguimos igual, caminando para atrás.
De acuerdo al DANE, el PIB del tercer trimestre creció un modesto 2,0%, jalonado de forma especial por la actividad económica Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca que creció 10,7% que es fuente importante de empleo y contribuyó en 1,1 puntos porcentuales a la variación del crecimiento nacional, más de la mitad. Por su parte la actividad que más cayó fue la Explotación de minas y canteras en un -7,1%, que es el sector real que más divisas le provee al país.
Como aspecto preocupante, siguen cayendo las Industrias Manufactureras, este trimestre un -1,3%. Esta actividad es fuente importante de empleo y de forma especial, de generación de riqueza ya que es la encargada de transformar las materias primas en nuevos productos incluidos los de alta tecnología. No hay país desarrollado del planeta que haya llegado hasta donde está sin industria manufacturera, ese es el verdadero motor de desarrollo.
Desde la apertura económica de Cesar Gaviria, más la introducción de los TLC y la política de flexibilización de capitales, al país le ha ido muy mal en el negocio internacional con el resto del mundo. La evidencia de esto es que para el tercer trimestre del año, la balanza de pagos según el Banco de la República cerró con saldo negativo de -$2.480 millones de dólares, casi $1.000 millones de dólares más que en el mismo periodo de 2023. Situación que hubiera sido peor, si no fuera por las remesas que han enviado nuestros compatriotas desde el exterior por más de $11.000 millones de dólares durante el último año. ¡No cabe duda, no creamos riqueza y vivimos del ahorro extranjero! Tal cual como en gobiernos anteriores.
Por su parte las exportaciones crecieron 3,8% y las importaciones 11% por variables del gasto. Durante este periodo el déficit acumulado en la balanza comercial fue de -$2.587 millones de dólares, unos $462 millones de dólares más que el mismo periodo del año 2023. Es decir, importamos más de lo que exportamos y la situación podría ser peor, sino fuera por la devaluada tasa de cambio que aún tenemos y protege nuestra producción de los TLC que mantiene, sin renegociar como prometió en campaña, el Gobierno Petro.
En cuanto al mercado laboral, de acuerdo al trimestre móvil de agosto a octubre de 2024 respecto al mismo periodo del año anterior, la tasa de desocupados permanece en 9,3%. Situación similar se evidencia en la informalidad, la cual se situó en el 55,6%. En cambio la tasa de ocupados disminuyó, pasando de 58,3% en 2023 a 58% en 2024.
Por su parte la última cifra de pobreza monetaria (2023) se situó, con transferencias del Estado en el 33% de la población y sin transferencias, sube al impresionante 37,4%. La pobreza monetaria extrema se situó con transferencias en 11,4% y sin transferencias en el 16,1% de la población. En otras palabras, “sacamos” falsamente de la pobreza a los colombianos a punta de distribuir pobreza, transferencias, y no de crear riqueza y empleo digno.
Pero lo peor, es que la poca riqueza que crea el país se sigue concentrando en muy pocas manos. En términos de distribución del ingreso seguimos siendo el tercer país más desigual del mundo y tenemos el deshonroso primer puesto de América Latina con un coeficiente de Ginni de 0,528 en 2023 según el DANE.
En cuanto al costo de vida, la inflación se ha reducido a la mitad en el último año, situándose en un 5,2% a noviembre de 2024. Esto, como resultado principalmente de una drástica política monetaria ortodoxa del Banco de la República que aumentó la tasa de interés en beneficio del capital financiero y en contra de las demás actividades económicas. Por fortuna para el país, el Banco viene corrigiendo y bajando la tasa de interés ubicándola en 9,75%, pero aún sigue siendo muy alta.
A pesar de todas estas dificultades en 2024 la Productividad Total de los Factores (PTF) de Producción creció 1,73% mientras que, la Productividad Media del Trabajo creció en 3,14%, el doble de lo que crecerá toda la economía colombiana al cierre de año.
Este es el marco muy general de la economía nacional sobre el cual se discute el regalo de navidad más esperado por los colombianos a final de cada año, el aumento del salario mínimo que está en $1.300.000 pesos. Porque aunque los explotadores intenten negarlo, este incremento es el referente para el aumento de la gran mayoría de salarios en el país, no solo del salario mínimo.
Las propuestas de incremento salarial en la mesa de negociación son las siguientes; la dirección de la centrales obreras que fungen hoy como apéndices del Gobierno Nacional proponen un 12%, para subirlo a $1.456.000. Acopi el gremio de las pequeñas y medianas empresas plantean un 5,2% el equivalente a la inflación, apropiándose así de la productividad laboral de los colombianos y ubicando el salario en $1.367.600. Los gremios de los grandes empresarios no han puesto propuesta oficial sobre la mesa.
Según documentos filtrados, de no llegar a acuerdo entre las partes, la propuesta que decretaría el Gobierno Petro sería de alrededor del 9%, quedando en $1.417.000. Incremento que en términos reales estaría muy por debajo de los incrementos realizados en gobiernos de izquierda en Brasil, México, Uruguay y Bolivia.
Pero existe una propuesta diferente que no está en la mesa de negociación y que viene de un importante sector del sindicalismo que es autónomo e independiente, no depende de las órdenes decretadas por la Casa Nariño. Estos trabajadores proponen un incremento salarial del 15% para elevarlo a $1.500.000 pesos con el fin de mejorar las condiciones de vida de millones de colombianos debido a la carestía que han padecido en los últimos años, además de aumentar el consumo de los hogares, lo que a su vez se traduce en mayor producción y ventas nacionales.
Lo interesante de la propuesta es que no se queda en el incremento de $200.000 pesos en bruto, sino que viene acompañado de políticas económicas de carácter fiscal, monetaria y cambiaria para proteger y fortalecer la producción nacional de tal manera que no afecte a las empresas, especialmente las pequeñas y medianas (MiPymes) que representan el 99% de las empresas, emplean más del 65% de la fuerza laboral y aportan el 35% al PIB del país. Por ahí es la cosa.
Las cartas están sobre y por fuera de la mesa negociación, queda en manos del Gobierno Petro y su Ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez ser el Papá Noel o el Grinch de los colombianos, pero como van las cosas terminarán dañándonos la navidad a todos.
