Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.
Estamos viviendo un contexto político complejo, en el que algunos estados y actores muestran una falta de compromiso significativo para abordar los impactos de cambio climático, que se evidencia en la reducción de presupuestos y personal; lo que, por un lado, nos aleja de las metas contempladas en el Acuerdo de París, y por otro puede acelerar los desafíos relacionados con el clima que afectan mayoritariamente a los grupos más vulnerables.
El aumento de las temperaturas globales y la alteración de los patrones climáticos ocasionan eventos extremos más frecuentes como olas de calor, sequías, inundaciones, incendios, entre otros. Estos fenómenos pueden llegar a afectar nuestra salud física y mental y ponen en riesgo el acceso a recursos esenciales como el agua y alimentos.
Hay un estrés y ansiedad creciente consecuencia del cambio climático, a lo que se suma traumas que experimentan las personas directamente afectadas por desastres naturales. Una encuesta realizada por The Lancet a 10 000 jóvenes de 16 a 25 años de 10 países reveló que el 59% estaba muy preocupado por el cambio climático y el 84% tenía una preocupación moderada y el estrés aumentaba cuando la gente tenía la sensación de que sus gobiernos ignoraban el cambio climático.
Los cambios ecológicos que estamos viendo en la actualidad tienen consecuencias a largo plazo, que los jóvenes deberán enfrentar y gestionar. Las iniciativas juveniles para abordar el cambio climático no solo buscan mitigar los efectos ambientales, sino también abordar la creciente ansiedad climática. Al participar activamente en proyectos de sostenibilidad, los jóvenes encuentran un sentido de propósito y control sobre su futuro, lo que puede reducir significativamente los niveles de ansiedad. Además, la creación de redes y comunidades de jóvenes fomenta un sentido de pertenencia y apoyo mutuo, ya que permiten compartir experiencias y trabajar juntos hacia soluciones comunes.
Muchos jóvenes ya están liderando proyectos innovadores en tecnología, ciencia y sostenibilidad para encontrar soluciones efectivas a esta crisis global. Nos han demostrado su capacidad para movilizar a comunidades enteras y su influencia en la opinión pública y en la política ambiental. Son agentes de cambio poderosos. En un momento en que las políticas gubernamentales pueden ser insuficientes, los esfuerzos y la voz de los jóvenes se vuelven más valiosos y cruciales que nunca para impulsar un futuro sostenible y equitativo.
A lo largo de estos años he sido testigo de cómo la participación e incidencia política de las nuevas generaciones ha ido evolucionando considerablemente transformado la narrativa climática hacia un enfoque de inclusión y el respeto por los derechos humanos. No solo están participando en el diálogo climático, sino que son quienes están presionando para reconfigurar las estructuras de poder que dictarán el destino de nuestro planeta.
Con miras a la COP30, que se realizará en el corazón de la Amazonía, muchos jóvenes ya se están organizando y lanzando nuevas iniciativas, que abren la posibilidad de que nuevos líderes y lideresas participen en estos eventos internacionales. Life of Pachamama, una organización que busca aportar a la construcción de una sociedad resiliente, justa y equitativa ha lanzado el programa de becas “Camino hacia la democratización del Sur: Niños y Jóvenes hacia la acción climática”. Este programa ha sido diseñado para promover la participación de las comunidades del sur global en los procesos de toma de decisiones sobre el cambio climático, asegurando que los jóvenes líderes puedan asistir a la COP30, brindándoles las herramientas necesarias para incidir directamente en las negociaciones climáticas globales. Los interesados pueden postularse a través de www.lifeofpachamama.org.
Este programa no solo facilita la presencia de estos jóvenes en un espacio clave para la acción climática, sino que también busca generar las herramientas para que se conviertan en actores de cambio dentro de sus comunidades y a nivel global. La beca está dirigida a aquellos comprometidos con la creación de soluciones concretas y con el impulso de una agenda climática más inclusiva y equitativa. Priorizando a grupos y comunidades que históricamente han sido afectados por la crisis climática. Como esta hay muchas otras iniciativas que buscan el involucramiento y reconocimiento a aquellos jóvenes que trabajan incansablemente desde sus localidades.
Los jóvenes están llamados a desempeñar un papel protagónico en este esfuerzo y ayudar a consolidar sociedades más sostenibles y justas.
La acción climática no solo ayuda a mitigar los efectos del cambio climático, sino que también es una herramienta poderosa para manejar la ansiedad relacionada con este tema. Al empoderar a los jóvenes y proporcionarles un sentido de propósito y comunidad, podemos ayudarles a enfrentar los desafíos del cambio climático con resiliencia y optimismo.

