Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.
En la Laguna del Nare, en el Guaviare, donde se unen los llanos con la Amazonía, se está consolidando un destino para el turismo de naturaleza. Se trata de un cuerpo de agua característico por sus delfines de agua dulce, también conocidos como toninas.
“Gracias a los delfines, podemos tener nuestra laguna y nos hemos enfocado en otros medios de vida, apostándole al turismo de naturaleza”, dijo Jeinny Ferrucho, una de las promotoras turísticas. Llegó a la laguna junto a su familia después de salir desplazados por la violencia de El Retorno.
La laguna hace parte del corredor del jaguar. El corredor del jaguar es una serie de ecosistemas conectados que permite que los jaguares se muevan constantemente entre las selvas de Centroamérica y Suramérica. Busca que esos felinos, los más grandes del continente, puedan tener un hábitat adecuado, con suficientes presas para alimentarse y sin ser cazados.
Por eso, diferentes entidades buscan protegerlo e incentivar en las comunidades actividades económicas que ayuden a preservarlo. La Laguna del Nare está justo en medio del corredor, y la ONG WWF propició acuerdos sobre el ordenamiento de la laguna, protocolos de avistamiento de delfines y regulaciones para las actividades turísticas.
¿Cómo se puede ir a ver delfines grises? Hay varias opciones de organizaciones en la región: la Asociación comunitaria de Turismo, Naturaleza y Defines (Asopronare), el Centro Agroturístico Econare y Villalilia Agroturístico.
