Foto: Claudia López y Angélica Lozano. Tomado de Instagram de la senadora Lozano.

Bogotá nunca había tenido una pareja de poder como Claudia López y Angélica Lozano. Alcaldesa y senadora, esposa y esposa, copartidarias del partido Verde, y dupla política con el ojo en la Presidencia de Colombia. 

“Bogotá no ha tenido una primera dama”, le dijo Lozano a La Silla. López usó exactamente las mismas palabras ante la pregunta de cuál había sido el rol de su pareja durante los últimos cuatro años. Lozano ha sido mucho más: ayuda a configurar el equipo de trabajo, cuida las comunicaciones, la defiende ante periodistas, y empuja la agenda legislativa de la alcaldesa en el Congreso, y los proyectos políticos en el Concejo. 

Para entender cómo ha funcionado esta dupla en este gobierno en la capital, y que posiblemente buscará llegar a la Presidencia en las elecciones del 2026, La Silla habló con funcionarios y exfuncionarios de la Alcaldía de Bogotá, concejales, congresistas, aliados y críticos políticos. La pareja también ha dejado puentes políticos fracturados y la sensación entre aliados de “un juego doble”. 

Con López en el segundo cargo de elección más importante del país, Lozano ha tomado un rol menos visible, aunque sigue siendo una senadora influyente del Congreso. Pero el trabajo en conjunto les ha cobrado derrotas y creado enemigos, en especial con el gobierno de Gustavo Petro, con el que López termina de pelea. 

López y Lozano son una pareja particular

Cuando López y Lozano empezaron a salir, en 2012, cada una, y por su lado, tenía una trayectoria política. Ambas hacían parte del partido Verde. Lozano ya había sido alcaldesa de Chapinero, concejal de Bogotá, y era activista Lgbtiq+. López, por su parte, había sido líder estudiantil, columnista y reconocida por sus denuncias sobre la parapolítica. 

Augusto Reyes, el exasesor político de López, dijo que “la vida las encontró y coinciden en sus humores, en sus sueños, en su mirada política y en su accionar activista”. Dijo que eso las hace una pareja política exitosa, pero aclaró que “más que la ayuda política, Angélica le da paz a Claudia”. 

“Son dos poderosas que juntas se vuelven más poderosas. A diferencia de otras duplas políticas, ninguna es un invento de la otra”, dijo un exrepresentante de Bogotá que las conoce bien, pero que prefiere no revelar su identidad para hablar con libertad. 

La relación la hicieron pública ellas desde 2014. Desde entonces, han estado abiertas a compartir, a través de sus redes sociales y medios de comunicación, sus ideas políticas, pero también detalles de su vida privada, en un ejercicio que ha roto tabús y por el que han recibido mensajes discriminatorios. Desde cómo se hicieron novias, hasta su matrimonio o tragedias como la pérdida de un bebé, la relación salta de las páginas sociales a las políticas de medios de comunicación.

Y desde entonces también han cosechado triunfos juntas: La campaña al Senado de López, con más de 80 mil votos, y la llegada a la Cámara por Bogotá de Lozano ese mismo año con más de 30 mil. 

Más tarde, en 2018, ambas trabajaron juntas en la consulta anticorrupción, que obtuvo 11,6 millones de votos, una cifra histórica. También ese año Lozano saltó al Senado, y en 2019 a Lozano empujó a su pareja para que se lanzara a la Alcaldía de Bogotá. Festejaron la victoria de López con un beso público que selló el triunfo histórico de la primera mujer lesbiana en la capital. 

El beso tras la victoria de Claudia López como primera mujer diversa elegida en Bogotá. Foto: Instagram Claudia López.

Luego, Lozano repitió en su curul en las legislativas del 2022, con una votación mermada, que empezó a señalar el desgaste que asumió por su relación. Y celebraron recientemente la derrota de Gustavo Bolívar, muy crítico de la Alcaldía, en las elecciones locales en Bogotá. Quedó elegido Carlos Fernando Galán, quien promete continuar con varios proyectos de esta administración.

Cuando quedan solo unos días para que López termine su mandato, ambas han aparecido juntas en redes sociales hablando de algunos logros de la Alcaldía. Como la continuidad del metro, y programas como Jóvenes a la U, y las manzanas del cuidado

Lozano dijo que su papel principal ha sido ser “el sistema del cuidado de Claudia en todo sentido, desde lo público y lo privado”. Está pendiente desde las vitaminas que debe tomar, hasta buscar espacios para lo que le hace bien, como el chi kung, una práctica de meditación. “Hace cuatro años Claudia no hace mercado ni se encarga de nada de la casa”, dijo la senadora.

Otra forma de cuidar a López ha sido recomendando gente para cargos de confianza. 

Lozano recomendó gente para cargos de confianza 

La Silla publicó en 2021 un artículo en el que incluyó el testimonio de un funcionario del gabinete de López que dijo que la primera dama lo entrevistó directamente y le hizo preguntas sobre sus relaciones políticas.

La senadora ha insistido en que esa aseveración “es falsa”. Agregó que “yo jamás tuve cuotas burocráticas, ni pedí puestos, no pasé hojas de vida, no participé en el proceso de selección, que se hizo por meritocracia”. Esa fuente, consultada nuevamente para este artículo, dijo que “Claudia buscó siempre rodearse de gente muy competente, pero si no hubiera sido por Angélica, Claudia no me contrata. Ella sí sugirió varios nombres”.

El asesor Augusto Reyes afirmó que “Angélica sí recomendaba gente. Decía ‘tal persona te puede acompañar después de la campaña’ o tal otra puede ser buena para este cargo que es clave’”. Explicó que López siempre tuvo la última palabra, pero que los nombres que Lozano sugería eran tenidos en cuenta porque “por lo general son personas que ambas conocen desde hace años”. También dijo que la alcaldesa “sin duda escucha a Angélica”. 

Un ejemplo de personas que ambas conocen y son de su confianza y que terminaron en el gabinete son Felipe Jiménez, quien en esta Alcaldía ha sido jefe de gabinete, secretario de Gobierno y de Planeación. Katherine Santos, quien trabajó en comunicaciones con ambas. Luis Ernesto Gómez, quien fue secretario de Gobierno, y trabajó con ellas desde el 2019 en la campaña. 

Lozano, en todo caso, dijo que por ella sí están solo dos personas en la Alcaldía, pero que los recomendó “por buenos, no por cuotas burocráticas”. 

Uno es un abogado que ella conoce y es de su entera confianza. “Trabajó conmigo, luego en el sector privado y le pedí que se retirara. Le dije: ‘Tú tienes que ir y proteger a Claudia, tú tienes que cuidarla’”, recordó Lozano. “Está allá porque es el mejor abogado del mundo”.

También envió a trabajar al despacho a un economista que considera “excelente”. La senadora pidió reservar el nombre de los dos recomendados. “Luego los persiguen por ser de confianza”. 

Otro rol mucho más evidente de Lozano ha sido el de cuidar las comunicaciones. 

El par de ojos de Claudia sobre las comunicaciones

Lozano es una especie de alerta sobre lo que comunican las entidades del Distrito. 

“Trino que yo vea, por ejemplo, de Transmilenio, que esté mal escrito, que sea confuso, que la gráfica no coincida o que sea absurdo, pues lo reporto”, explicó la senadora. “Si yo no lo entiendo, no lo va a entender un ciudadano del común”. 

Ella dijo que no le escribe a la alcaldesa para quejarse de eso “porque no puedo molestarla por un trino, ya se nos hubiera acabado el matrimonio”. Pero que sí les escribe “solo a los funcionarios que conocía desde antes de que llegaran a la Alcaldía”. 

Cuenta que solía llamar a Felipe Jiménez, por ejemplo. “Como era el jefe de gabinete, a través de él comentaba algunas cosas que no se entendían o que yo pensaba que se debían aclarar”. Ella dice que hacía estos llamados de atención cuando ya estaba publicada la información, pero que “nunca pedí que me mostraran algo antes de publicarlo”.

Un integrante del gabinete, quien prefirió no revelar su nombre, dijo que en estos cuatro años Lozano le escribió algunas veces. “Me ha mandado algún tuit o artículo sugiriéndome responder. Nada de instrucciones u órdenes, solo llamando mi atención a algún tema que tengo por fuera del radar”. 

Otra fuente, exintegrante del gabinete, dice que recibió algunas llamadas con directrices particulares de la senadora. “Yo me confundía porque no sabía muy bien si era una sugerencia como primera dama, como senadora o como alguien que está interesada en que le vaya bien al gobierno”. En esa ocasión, cuenta la fuente, “me hablaba de que si tomaba una decisión, habría consecuencias políticas y mediáticas que yo no había visto. La verdad agradecí sus llamadas”. 

Esa misma fuente dice que también agradecía la presencia de Lozano como primera dama en la vida de la alcaldesa. “Claudia tiene un genio muy fuerte y habla en tonos también muy fuertes. Angélica era la que hacía un llamado a la calma y yo lo agradecía”. 

Lozano dijo sobre esto que ella es “la mayor crítica” de la alcaldesa: “Yo le digo cuando hay tonos que no me gustan”. 

El cuidado de Lozano hacia López también llega a defenderla de lo que dicen los medios. 

Lozano fue cuidadora de López ante la prensa

En estos cuatro años Lozano, quien dijo que le habría gustado ser periodista, ha asumido en algunas ocasiones el rol de jefe de prensa del Distrito. Ha llamado o escrito a varios medios a opinar sobre contenidos que son adversos a la mandataria o su administración. También ha servido como puente para que algunos periodistas puedan conseguir información del Distrito. Eso pese a que la mandataria López es hábil comunicando y a que, por su cargo, tiene a su propio equipo de comunicaciones. 

Es común que los funcionarios quieran conversar con periodistas de algunos artículos luego de publicados porque quedaron insatisfechos o incluso molestos, pero no es frecuente que lo haga la pareja del funcionario implicado. 

Una periodista de El Espectador, que prefirió no ser citada, recordó que “llamó, por ejemplo, porque no le gustó una foto de una entrevista de Claudia”. La reportera también dijo que “Solía llamar a periodistas de la sección de política por artículos críticos de la administración hasta que el editor de la sección Bogotá tuvo que pedirle que por favor las críticas se las dijera a él”.

La Silla Vacía también ha recibido llamadas en tonos vehementes de la senadora para hablar sobre artículos críticos con la gestión de Bogotá. Lozano dice que no se queja de la crítica ni opiniones, sino de cosas que ella considera “imprecisas” o “falsas”. Y también por los artículos o que “tocan o dañan nuestra fibra ética”. 

La senadora reconoció que “al medio que más he llamado es a La Silla Vacía”. Agregó que también ha llamado, un poco menos, al Espectador. Y que en radio “cuando escucho información falsa o imprecisa también llamo, pero no lo hago solo con temas de Bogotá, sino de Congreso y en general”. 

Lozano en el Senado. Foto: Cortesía.

Muestra de la relación y del interés de Lozano con los círculos de periodistas es que hace parte desde el 2015 de un chat de Whatsapp llamado “Columnistas”, que creó Ernesto Cortés, editor de El Tiempo, para compartir sus columnas y para hablar de temas de Bogotá. De políticos solo están Lozano y Óscar Sánchez, viceministro de Educación de Petro. De resto están periodistas y expertos en temas de Bogotá. 

Tres periodistas que están en ese chat le contaron a La Silla que en ese espacio la senadora “es muy activa en el chat defendiendo la gestión de la alcaldesa”, dijo uno de ellos.  “Los periodistas también usan el chat para preguntarle cosas a la senadora sobre Bogotá”, dijo uno de los integrantes. “Ella es una canal muy efectivo para obtener información de Bogotá, incluso más que con algunos funcionarios”, dijo la fuente que no quiso revelar su identidad. 

Otro agregó: “Cuando la gente se queja, por ejemplo, de temas como la basura, ella se siente aludida y dice que va a reportar a la Alcaldía”, dijo una fuente.

López tuvo armadora política personal 

En su rol como senadora, Lozano ha sido útil para el proyecto político de Claudia López con Bogotá. En cambio, le ha servido menos tener a la alcaldesa como pareja para su rol de senadora.

Por ejemplo, de la mano de Cambio Radical, Lozano ayudó a modificar la Constitución para que en Bogotá fuera posible la creación de la Región Metropolitana, una figura que permite que Bogotá y municipios de Cundinamarca puedan aliarse y trabajar en problemas comunes como la movilidad. Ese era un proyecto clave para López.

Quienes estuvieron al frente del debate fueron los entonces representantes Juanita Goebertus, del Verde, y José Daniel López, de Cambio Radical. Pero un excongresista que conoce el proceso dijo que Lozano “hizo un trabajo de uno a uno para que votaran a favor”.  

Lozano, aunque no fue la única congresista que le trabajó al tema, también fue clave para que pasaran 40 artículos en el Plan de Desarrollo Nacional de Petro que eran favorables al gobierno de López. 

Por ejemplo, el artículo que permitía que la nación pudiera dar plata para el funcionamiento del sistema de transporte público quebrado. Eso ayudó a ciudades como Medellín y Cali, pero principalmente a Bogotá, pues Transmilenio y el Sitp tienen un déficit fiscal de 3 billones de pesos. La situación fue tan dura que estuvo cerca de dejar de operar por falta de recursos este año. 

Lozano también lideró la conformación de una bancada por Bogotá, que no solo incluyera a los representantes, sino también a senadores con influencia en la capital. Ahí estaban incluso figuras de la oposición como Miguel Uribe o Paloma Valencia. 

Algunas fuentes consultadas del Congreso dicen que ella hasta “descuidó su agenda” por mover temas de Bogotá. Lozano respondió que “no lo descuidé, sino que decidí ser menos mediática. Sé que no deja de ser exótico que las dos estemos en el poder y por eso quería bajar el nivel de exposición porque Claudia, por ser alcaldesa, no podía bajarlo”.

Lozano, quien sabe bien cómo funciona el Concejo de Bogotá y quien ayuda a armar las listas a esa corporación dentro del Verde, también llamaba a concejales para tantear cómo estaba el ambiente para proyectos importantes de la Alcaldía. 

Pero no solo buscaba incidir dentro de la bancada Verde. Una de las muestras más visibles a través de las que Lozano buscó influir en el Concejo es que a mediados de 2022 condicionó su apoyo a Petro en la segunda vuelta si la bancada petrista no votaba a favor el cupo de endeudamiento que estaba pidiendo López.  Eso fue leído por varios concejales como un chantaje. 

Lozano dijo que sí llamaba a las concejales de su bancada y que condicionó ese apoyo porque la bancada petrista “se iba a oponer a un cupo del que dependía la segunda línea del metro que era subterráneo o las becas para los jóvenes. Era incoherente”.

Los concejales petristas defendieron en su momento que no votaron a favor el cupo porque estaban en contra de cómo López manejaba las finanzas. El cupo, sin el apoyo de los petristas, fue aprobado. Y, en todo caso, Lozano terminó votando por Petro. 

Para las decisiones electorales dentro del Verde, la alcaldesa López tiene al concejal Julián Rodríguez Sastoque como su vocero, pero Lozano también lleva su voz. “Cuando dentro del partido me preguntan cuál es la posición de Claudia, claro, la comparto”.

Aunque ha habido rumores, no probados, de que a Lozano le ha servido la maquinaria del Distrito para repetir su curul en el Senado, ella dice que la prueba de que no ha sido así es que en esta ocasión bajó su votación al Congreso. Perdió 20 mil votos. 

Lozano, por ser aliada política de López, también perdió la presidencia del Senado frente a su homólogo Iván Name, un cargo al que aspiraba para cerrar su paso por esa corporación.  

Las alianzas fracturadas

En su trabajo como dupla política, López y Lozano son calculadoras, y no siempre con buen ojo. Dos fuentes consultadas que han sido aliadas de ambas aseguran que “juegan a dos bandos” y que “a veces son traicioneras y poco confiables”, dijo una de ellas. 

Lozano dice que “esa afirmación nos hace daño. No jugamos a dos bandos porque Claudia no ha podido participar en política en estos cuatro años”. 

Aunque la mandataria López sí habló en las elecciones. Por ejemplo, aseguró públicamente, en medio de la campaña, cosas como que Bogotá iba a decidir si se frenaba el metro o seguía, haciendo explícita referencia a Bolívar.

Y de ese “juego a dos bandos” son señaladas por casos particulares. 

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales pasadas, Lozano y Juanita Goebertus le pidieron a Alejandro Gaviria que renunciara a su cargo de rector de la Universidad de los Andes y le prometieron apoyarlo para que fuera presidente de Colombia. 

Al consultarle sobre esto, Gaviria dijo a La Silla: “Me hicieron una promesa política y no cumplieron, nunca hubo un apoyo explícito real, lo digo sin rencores (…) Sus bases apoyaron a Fajardo, a Amaya y eso pues eso no funcionó”. 

Lozano le confirmó a La Silla que no pudo apoyarlo, pero que no se trató de una “traición o de jugar a varios bandos”, sino que sus equipos querían apoyar a otros candidatos y ella no podía obligarlos a apoyar a Gaviria “aunque yo quería que él hubiera sido el presidente”, dijo Lozano.  

Para ese momento, la senadora también le pidió al verde Carlos Amaya (gobernador electo de Boyacá), quien también quiso lanzarse a la Presidencia, que se bajara de su candidatura para apoyar a Gaviria. Una fuente que supo de la reunión dijo: “Para Amaya fue un desplante. Para la esposa de Amaya fue tan feo que le dijo después de salir de la comida que si se bajaba de su aspiración, se divorciaba”.

Lozano dice que no era una traición, sino que fue una sugerencia.

Ese doble juego también lo ven aliados suyos cuando no se sabía si iban a votar por Rodolfo Hernández o Petro en las presidenciales. O cuando Lozano decía que iba a votar por Galán o Juan Daniel Oviedo a la Alcaldía de Bogotá. 

La senadora insiste: “No son dos bandos porque Claudia no se metió en temas electorales, era yo”. Explicó que en ambos casos estaba en un dilema. “Votar por Petro era votar por alguien que no ha hecho sino criticar a la Alcaldía y oponerse a los proyectos importantes. Y, en cambio, del otro lado estaba alguien que me cae bien”. Agregó que Galán y Oviedo eran los que le parecían los mejores candidatos. 

Otro tema sensible fue el apoyo de Lozano a Olga Lucía Velázquez a la Cámara de Representantes, pese a que se oponían aliados suyos como Juanita Goebertus y Mauricio Toro. Ellos resintieron ese apoyo porque Velázquez venía del Partido Liberal, había tenido prácticas tradicionales como regalar licuadoras en medio de una de sus campañas  y además había sido secretaria de Gobierno de Samuel Moreno, condenado por corrupción. 

Lozano siempre defendió que la conoció trabajando. Le parecía que la única diferencia que tenía con otras personas que trabajaron con Samuel Moreno, como Cristina Arango y Juan Ricardo Ortega, a las que no rechazaban, era que Velázquez no venía de Harvard.

Eso fue leído dentro del círculo cercano a Juanita Goebertus como un vainazo, pues ella había estudiado en esa universidad.

Otra relación que quedó resentida fue la que tienen con la concejal María Fernanda Rojas, que no fue apoyada tampoco en su aspiración a la Alcaldía, pese a ser muy cercana a López y a Lozano. En parte porque tenía una intención de voto de solo 2 por ciento, pero cercanos suyos dicen que no habría tenido ese puntaje si hubiera contado con el apoyo de las políticas. Al final, Rojas terminó adhiriendo a la campaña del mayor crítico de López, Gustavo Bolívar. 

La relación que sí terminó del todo fue la que tenían con el concejal Diego Cancino con quien López y sobre todo Lozano tenían una amistad estrecha de hacía años. 

Cancino le dijo a La Silla que cuando él fue ponente del plan de desarrollo de la alcaldesa, Lozano misma lo llamó a pedirle que fuera ponente de Gobierno. Pero que se sintió traicionado porque luego “le incumplió a sus electores con promesas como no hacer una troncal en la Séptima o no endurecer los humedales”. También dijo que la mandataria prometió respetar la vida como un valor sagrado, pero que en el marco del estallido social “hubo torturas, violencia sexual y desapariciones”. 

De ese caso, Lozano dijo que “Cancino es mi peor descache en la política”. Agregó: “Le regalamos la curul, lo pusimos en la cabeza de lista, lo mantuve, le daba hasta para el mercado y el arriendo y luego terminó diciendo cosas como que Claudia era una genocida. Eso no es una crítica, que la recibo, es un delirio”.

Cancino dijo que es verdad que le prestaron plata hasta para el arriendo, pero que después “me la cobró pidiéndole que le diera esa plata a Catherine Juvinao para su campaña”.

Al Polo Democrático López también le incumplió algunos acuerdos, como no hacer Transmilenio por la 68, que finalmente sí hizo.

Con el presidente Petro, pese a que López y Lozano lo han apoyado en dos ocasiones a la Presidencia, nunca lograron una alianza que durara.

Camino a las presidenciales del 2026

La mayoría de los consultados para esta historia coinciden en que es muy posible que López y Lozano trabajen juntas para las elecciones del 2026, un escenario en el que la saliente mandataria tiene posibilidades. Así lo ve, por ejemplo, Alejando Gaviria. “Son unas políticas muy poderosas, y creo yo con buenas posibilidades para el 26”, dijo a La Silla. Otros, incluso críticos como la petrista Heidy Sánchez las consideran “un fenómeno político”.

Día de la posesión de López como alcaldesa. Foto: Cortesía Alcaldía de Bogotá.

López no se ha pronunciado al respecto y dijo que irá a estudiar a Harvard un curso de liderazgo. Pero en una entrevista con El País, cuando le preguntaron por el tema, aseguró que “sí siento que tengo la experiencia de gobernar, de concertar”.

Lozano dice que más que un proyecto político conjunto, “tenemos un proyecto de vida juntas. Ya compramos una casa en el campo con un árbol de maracuyá. Soñábamos con eso cuando nos casamos y cuando sonaba nuestra canción, ‘Te prometo’, de Fonseca. No nos imaginamos la una sin la otra”. Dijo que para ellas la política es importante, pero no es la vida.

Agregó, sobre la posibilidad de que López se lance a la Presidencia, que “estaré en primera fila en lo que Claudia decida hacer políticamente”. Ella, por su parte, nunca consideró la posibilidad de ser mandataria de la nación. “Desde hace mil años tengo claro que no me interesaba hacer carrera para ‘presidenta’. Ni conocía a Claudia cuando ya tenía esa claridad”.

Quiere tomarse un tiempo de descanso después de 28 años de hacer política y más adelante le gustaría trabajar en el ejecutivo. Si López llega a la Casa de Nariño no lo podrá hacer entre el 2026 y el 2030, pero Colombia tendría una poderosa primera dama.

Periodista. Soy editora de Redes Sociales en La Silla Vacía. Cubrí las movidas del poder en Bogotá y el gobierno de Claudia López. También hice algunos reportajes sobre reforma agraria. Antes trabajé en la Revista Semana y colaboré para revista Arcadia y Dinero. Soy coautora del libro 'Los presidenciables...