Gobierno logra nuevo impulso a la reforma.

El más reciente round de la pelea de la reforma a la salud lo acaban de ganar por goleada el gobierno de Gustavo Petro y sus aliados de la Cámara de Representantes. Por un lado, consiguieron la aprobación del informe de ponencia positiva, y dejaron expuestos a congresistas que han criticado la reforma y que días atrás habían pegado primero con la aprobación exprés de una comisión accidental. 

Pero también lograron que esa comisión accidental, que se debe encargar de rearmar el texto de la reforma, quedara compuesta en su mayoría por potenciales aliados. Así garantizan que se puedan conservar los puntos claves de la reforma para el gobierno, como quitarle el manejo de la plata a las EPS. 

De esta manera, el gobierno y sus aliados recuperan el control del proyecto antes de entrar a un round clave: el de la discusión y aprobación de cada uno de los artículos. Pero siguen sin poder cantar victoria porque La U, un aliado fundamental, reabrió las discusiones internas sobre si debe o no apoyar lo que falta de la reforma. 

La comisión accidental en manos de aliados

El segundo debate de la reforma a la salud se había calentado hace una semanas cuando sectores de oposición e independientes dieron el primer golpe con la aprobación de una propuesta para crear una comisión accidental. Esa comisión fue pensada para meterle mano al texto propuesto y quitarle puntos al gobierno que tiene buenos números en la Plenaria de Cámara.   
El Pacto Histórico calificó la movida como una “jugadita” para dilatar el trámite del proyecto, y el presidente Petro lo consideró un “intento burdo” para imponer “ideas muy neoliberales”.

De allá a acá, el gobierno logró darle la vuelta no solo a la idea de a comisión, sino que también dio otro envión político a la reforma. 

Frente a la comisión, y gracias al poder de tener la presidencia de la mesa directiva de la Cámara, con el liberal Andrés Calle, se la jugó por tener ahí a más aliados que rivales. 

De los 23 integrantes de la comisión accidental, al menos 14 han votado a favor de la reforma o han mandado señales de querer apoyarla en otras instancias del camino. Hay  ocho representantes del Pacto Histórico porque la proposición que creó la comisión dice que debe haber como mínimo un representante por partido. Y como en la Cámara el Pacto tiene representación en 8 partidos, Calle se valió de eso para designar a igual número en la comisión.

Están David Racero por parte del Mais, María del Mar Pizarro por la Colombia Humana, Alfredo Mondragón del Polo Democrático, Gloria Arizabaleta de Fuerza de la Paz, Gabriel Becerra de la Unión Patriótica, Norman Bañol del Mais -pero con cupo por ser de circunscripción indígena-, Ingrid Aguirre de Fuerza Ciudadana y Germán Gómez de Comunes. 

A ellos se suman otros aliados directos como Juan Carlos Soler que es de las curules de paz, Ana Rogelia Monsalve, que tiene una de las curules de la circunscripción afro, Wilder Escobar de Gente en Movimiento – el partido del ministro de las TIC, Mauricio Lizcano- y Martha Jurado de la Alianza Verde. 

El grupo de los 14, con los que el gobierno puede hacer mayoría en esa comisión en caso de tener que dirimir internamente, se completa con Camilo Ávila de La U, Gerardo Yepes del partido Conservador y Germán Rozo del partido Liberal. Los tres, que son de la comisión Séptima donde se dio el primer debate de la reforma, han mandado señales de querer apoyar el proyecto. 

Ávila y Yepes fueron claves en el primer debate porque cuando llegó el momento de la votación se salieron de la sesión y ayudaron a reducir el quórum de la Séptima de 21 a 18 votos, con lo que el gobierno solo necesitó de 10 votos para superar ese primer obstáculo. 

El liberal Rozo, aunque no entró a ayudar en ese primer momento, sí ha estado del lado del gobierno en el segundo debate en plenaria. Por ejemplo, votó en contra de la solicitud de la oposición de archivar el proyecto y a favor de la ponencia positiva. 

Contexto


Además de mayorías, el gobierno también se aseguró de dejar por fuera de la comisión accidental a voces independientes que tienen gran resonancia. Por ejemplo, las verdes Caterine Juvinao y Katerine Miranda, quienes estuvieron detrás de la idea de crear la comisión accidental y ayer volvieron a lanzar cuestionamientos a la reforma tal como está planteada. 

No obstante, el grupo que mantiene reservas con la reformas tendrá silla en la comisión con Jennifer Pedraza de Dignidad, Andrés Forero del Centro Democrático, Miguel Polo de la curul afro, y Carolina Arbeláez de Cambio Radical. 

En el medio, entre los que apoyan algunos puntos de la reforma, pero no cierran las puertas a consensos, están Irma Herrera del Mira y Julia Miranda del Nuevo Liberalismo.

Esta comisión accidental debe concertar un nuevo texto de la reforma, en lo posible, incorporando las proposiciones que han hecho todos los partidos. Hay unas 600 en el expediente. Otra ventaja para el gobierno es que, además de la mayoría, la coordinación de la comisión quedó en manos de Alfredo Mondragón y Martha Jurado, ponentes y defensores de la reforma. 

La comisión deberá entregar un informe el 29 de septiembre. La plenaria definirá si acoge las recomendaciones o no. Eso reactivará el debate en la primera semana de octubre. En las cuentas del gobierno está sacar adelante el segundo debate antes de las elecciones regionales. 

Antes de llegar a ese momento, el gobierno ha mostrado que tiene cómo mantener las mayorías en la Cámara. 

Las movidas de las bancadas para darle oxígeno a la reforma

El paso que antecedió la comisión accidental que le va a dar apariencia de “acuerdo nacional” a la reforma, fue sacar adelante el informe de ponencia positiva. Y aunque había dudas de si los números estaban del lado del gobierno, el resultado final fue que sí. 

Las dudas arrancaron cuando el Centro Democrático, secundado por Cambio Radical y las verdes Katherine Miranda y Catherine Juvinao, pidieron aplazar el debate hasta tanto no se informara cómo, cuándo y por quiénes se iba a integrar la mencionada comisión accidental. 

Como el presidente Calle dijo que, basado en las normas, no podía asignar la comisión hasta que no se votara el informe de ponencia, la sesión se volvió un pulso de poder sobre quién se imponía. 

En la barrera, como comodines, estaban las bancadas del Conservador y La U, que suman 42 votos claves para inclinar la balanza. En un momento de la sesión Miranda se acercó a los conservadores para invitarlos a votar el aplazamiento, lo hizo a través de Armando Zabaraín con quien comparte silla en la comisión Tercera. En La U también hubo inquietud más por las quejas de incumplimientos de acuerdos burocráticos con el gobierno y por eso en varios pasajes de la tarde hubo minicónclaves para cuadrar la caja burocrática.

Reunión entre bancadas conservadoras y de La U.
Cónclaves de las bancadas conservadores y de La U.

Si el bloque de oposición (con el Centro Democrático, Cambio Radical, unos cinco verdes e independientes, como Dignidad y Nuevo Liberalismo) hubiera sumado los 42 votos de La U y conservadores, habrían tenido números ajustados para ganarle a Calle.

Sin embargo, tres factores dañaron la movida. El primero fue que los conservadores cercanos al gobierno, aunque tienen la orden de no apoyar la reforma, no querían que les achacaran el aplazamiento. Por eso, les dijeron a los de La U que cuando ellos votaran el aplazamiento hasta que se nombrara la comisión accidental, y demostraran que estaban firmes con la idea, ellos también lo hacían después. 

Justo en ese momento, el sistema electrónico con el que los congresistas votan cuando quieren e incluso pueden ver cómo lo hacen los demás, se cayó. Entonces, Calle ordenó votar de manera manual y por orden de lista. Eso espantó a los conservadores porque en el llamado uno a uno el voto es más público y el resultado no se puede monitorear al instante. 

El segundo factor fue que esta vez el gobierno sí estuvo atento. En la sesión en la que la oposición consiguió aprobar de manera exprés la comisión accidental no había presencia de funcionarios del ministerio del Interior.  Y el presidente Calle no había llegado porque los liberales estaban en una reunión en Casa de Nariño con Petro. 

Pero ayer el gobierno sí mandó la plana mayor. Ante el conato de La U, el enviado fue el ministro de las TIC, Mauricio Lizcano. El caldense está delegado para apadrinar a esa bancada. Entró a la sesión sobre las 4 y 15 de la tarde, reunió a los representantes de ese partido y puntualmente les pidió ayudar a hundir el aplazamiento y votar favorablemente la ponencia positiva. 

Velasco y Lizcano reunidos con La U.
Lizcano y Velasco alineando a La U.

Entre los verdes se movió la consejera para las regiones, Sandra Ortiz. La exsenadora charló con Miranda, luego con Jaime Salamanca de Boyacá y después con otros integrantes del partido. 

El ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, tendió puentes con los conservadores. Varios representantes azules, como Juan Carlos Wills, Juan Loreto Gómez o Luís Eduardo Díaz Mateus fueron a buscarlo a su silla. Y cruzaron charlas de varios minutos con él. 

El ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, y su viceministro, Gustavo García Realpe, hicieron lo propio, aunque con resultados diferentes. El primero, desde su asiento en la mesa principal, atendió a curules de paz y unos conservadores. El segundo, de manera infructuosa, trató de calmar los ánimos de contradictores como Juvinao. 

Y el tercer elemento es que las bancadas liberales y de paz se mantuvieron del lado del gobierno y estuvieron presentes casi todo el debate, garantizando respaldo de votos. 

Bajo ese contexto, la propuesta de aplazamiento se hundió con 112 votos en contra, contados de manera manual, y solo 53 por el sí. Entre los que rechazaron el aplazamiento estuvieron la mayoría de La U, del Verde (Miranda y Juvinao fueron de las pocas que mantuvieron el sí), algunos conservadores, el grueso del Pacto Histórico, las curules de paz y la bancada del partido Liberal. 

Un golpe que fue el anticipo de lo que pasó después con el informe de ponencia positiva. Tras unas 4 horas de debate a favor y en contra de la columna de la reforma, el gobierno volvió a mostrar que tiene cómo mantener mayorías. 

Sobre las 9 de la noche, cuando Calle abrió el registro para votar el informe, ahora sí con el sistema electrónico funcionando, obtuvo 93 votos a favor y 43 en contra. 

Los conservadores y La U, que al principio pensaron en acompañar el aplazamiento, votaron divididos. Entre los azules, porque de los 27 representantes para ese momento de la noche solo se mantuvieron en la sesión 6 (Mauricio Cuéllar, Julio Roberto Salazar, Armando Zabaraín, Juan Carlos Wills, Daniel Restrepo y Ruth Caicedo), que lo hicieron por el no. Los demás no sumaron para el bloque opositor y ayudaron indirectamente a reducir el quórum. 

Y en La U, 10 de los 15 votaron por el sí. Los otros cinco no estuvieron en la votación. 

Pero lo que queda aún es complejo

El gobierno aún no puede cantar victoria en la Cámara. 

Conocida la votación de su bancada, la dirección colegiada de La U puso a tambalear el apoyo a la reforma. El senador Juan Felipe Lemos, uno de los cuatro copresidentes, citó a una reunión extraordinaria para preguntar por qué votaron a favor de la ponencia si el partido aún no ha tomado una postura oficial sobre el proyecto. 

“Había un acuerdo entre las bancadas de la Cámara y Senado de que no íbamos a votar la reforma hasta tanto no se reuniera la bancada completa del partido para definir el rumbo a seguir. Ayer nos cogió por sorpresa la decisión de algunos compañeros de Cámara, decisión inconsulta”, dijo Lemos. 

La molestia hace que, además de enredar el apoyo en la Cámara, repercuta cuando la reforma llegue al Senado. “Tenemos el objetivo de actuar de manera conjunta, pero lo que sucedió ayer es deplorable, a raíz de eso vamos a hacer una reunión la próxima semana”, añadió Lemos. 

Soy el periodista que cubre el Congreso. Estudié comunicación social y periodismo en la Universidad Surcolombiana. En 2020 gané el premio de periodismo Reynaldo Matiz y en 2021, 2022, 2023 y 2024 el premio Carlos Salamanca a mejor investigación. Escríbame al jortiz@lasillavacia.com