Desde 2023, el Banco de la República tiene el objetivo de reducir al máximo el uso del efectivo en Colombia. La punta de lanza de este plan se llama Bre-b, un sistema que se lanzará en julio de 2025, y está en proceso de terminar su marco regulatorio. Bre-b promete inmediatas entre todo tipo de bancos y billeteras digitales usando el número de teléfono, o algun otra llave como la cedula o un codigo alfanumerico: un salto de inclusión financiera.  Para que esta estrategia funcione y que se prefiera bre-b sobre los otros canales y el efectivo, es necesaria la gratuidad.

En Brasil, donde se lanzó un sistema similar, después de dos años ya era utilizado para transacciones diarias por el 80% de la población. Incluso la gente que pide plata en la calle usa un código QR para pedir limosna.

Según el consenso de economistas y expertos, la inclusión financiera permite reducir la informalidad, la evasión de impuestos, los mercados ilegales y aumentar el acceso al crédito. En términos generales, es clave reducir la desigualdad económica, que en Colombia es de las más altas del mundo. Sin embargo, antes de su lanzamiento, ya hay escepticismo sobre si Bre-b tendrá esos efectos. 

Desde el mismo BanRep reconocen que el mercado determinará si los usuarios terminan pagando algo de su bolsillo. Su diseño tiene rasgos que podrían ser un problema. A diferencia de Brasil, el sistema que armó el BanRep no establece un único riel público virtual por el que van todas las transacciones. Habrá rieles privados que competirán con el público y entre ellos. Este sistema requiere regulación muy precisa para evitar que los rieles privados acaben con el riel público, y con la promesa de gratuidad y de inclusión de todos los actores. 

Sobre todo en un país donde bancos privados ya han trazado el camino con billeteras digitales como Nequi y Daviplata, que han ayudado a avanzar la inclusión financiera. Pero esto también les ha dado control del mercado. Según varios actores dentro del sector y del gobierno de Gustavo Petro, la regulación actual tiene huecos que se deben solucionar. 

Ya que no pudimos ser Brasil 

El modelo más exitoso en la región es el de Brasil con Pix. Es administrado por el Banco Central y funciona de la siguiente manera: todos los bancos, por obligación, deben permitir que los usuarios registren su número de teléfono y lo vinculen a una cuenta de ahorros o billetera digital. 

Luego, con un simple clic en el botón de Pix, pueden transferir dinero a cualquier persona sin costo para el usuario y sin importar el banco, para transacciones de bajo costo, que en Colombia serían menores a 11 millones de pesos. El dinero viaja a través de Pix, una especie de riel público virtual que facilita las transacciones entre todos los usuarios y todos los bancos. El costo de ese riel público lo asumen los bancos, y por ley no se lo pueden cobrar a los usuarios en transacciones persona a persona.

En Colombia antes de Bre-b ya existían formas privadas de hacer transferencias inmediatas. ACH y Redeban son empresas creadas por grandes bancos: Grupo Aval, Bancolombia, Davivienda, Sudameris, Itau y Banco Caja Social. Han ayudado a que hoy más del 95% de los adultos en Colombia tenga una cuenta o billetera digital, pero también tienen sistemas de cobros que generen barreras para la inclusión financiera. Por ejemplo, un tendero de barrio que usa un datáfono de Redeban tiene que pagar una comisión de 3%, por lo que prefiere el efectivo. Un usuario de cuenta de ahorro tiene que pagar alrededor de 10 mil pesos para enviar plata a otro banco.

En medio de este ecosistema, con Bre-b, el Banco de la República creará un riel público llamado Drixi. Pero como el sector privado ya había desarrollado sistemas de transferencias muy robustos, permitió la coexistencia de “rieles privados”, operados por ACH (Transfiya y PSE) y Redeban. A esta estrategia la llamaron “construir sobre lo construido”

En este sistema, cada banco decide por qué riel se procesan las transferencias, pero el usuario no tiene control sobre esto; solo verá el mismo botón de Bre-b en la aplicación de todos los bancos. 

La razón de usar este sistema, según Ana María Prieto, directora del Departamento de Sistemas de Pagos del BanRep, es que “en el análisis que hicimos entre empezar de ceros y empezar con lo construido había una diferencia en tiempo importante y para el Banco esa oportunidad es clave”. Añade que “usar solo un único riel público como Pix en Brasil requeriría una ley en el Congreso que haría el proceso más difícil de gestionar” 

Aquí surge el primer reto del sistema: los bancos pueden elegir seguir usando sus propios rieles privados, donde tienen participación y control. Será lógico que les sale más barato hacer las transacciones. Además, pueden generar barreras de costo para recibir transacciones que vengan de otros rieles, como el público, algo que hacen actualmente.

Esto, reconoce el Banco de la República, hace que la gratuidad no esté garantizada. “Una entidad financiera puede trasladar el cobro del riel al usuario final, eso podría pasar, pero por esa razón el Banco hizo un esfuerzo para que las tarifas fueran lo más eficientes posibles”, dice Prieto, la directora de Bre-b. 

Un alto funcionario de la Superintendencia Financiera, que pidió no ser citado porque la vocería exclusiva es del BanRep, afirma que “este sistema partió de un punto equivocado. Decidió que iba a ser voluntario y, con ello, se arriesgó a que quienes tienen el 70% del mercado, de pagos inmediatos, continuaran operando como lo hacían antes.” 

Por esto, según Óscar Cadena, Director de asuntos públicos de Nu Bank, es muy importante que el Banco de la República asegure que esta concentración de mercado no afecte la experiencia de usuario y permita tener una experiencia “lo más cercana a Pix, ya que no pudimos tener Pix”, en un intento de buscar lo mejor dentro de una situación que no era la ideal.

El reto de Drixi por sobrevivir en un mercado concentrado

Drixi, el riel público, es clave para que los llamados neobancos puedan existir en el ecosistema Bre-b, y para regular los precios de los otros rieles privados. Esto es clave teniendo en cuenta la concentración actual y las dificultades que tienen los nuevos actores para participar en los sistemas de pagos privados. 

Por ejemplo, Hernando Rubio cuenta que su fintech, Movii, un neo banco que atiende poblacion de bajo a acceso a herramientas financieras, pidió una cotización para ser parte de Redeban y que sus clientes pudieran usar sus tarjetas. “Nos respondieron tres años después, sí, tres”, dice Rubio. 

Por eso, para Prieto, del BanRep, Drixi es “una pieza crucial” en el sistema de pagos porque, con sus precios bajos, obligará a los demás a ajustar sus tarifas, y su apertura permitirá que cualquier empresa financiera —sea o no un banco grande— participe sin restricciones. Sin embargo, ella misma enfatiza que Drixi competirá como cualquier otro riel; y “no tiene ningún subsidio”. Si “Drixi falla (se quiebra), lo más probable es que se superó la falla de mercado. No es un fracaso de Drixi, sino una conquista de la política pública”, dice la economista del banco central. 

Los escépticos señalan que Drixi competirá en un mercado que ya tiene unos actores establecidos. “La gente va a querer estar en el sistema donde está la mayoría, porque facilita transferir el dinero”, dice Rubio, de Movii. El ejemplo que da es el de un rumbiadero: el rumbiadero que tenga más gente es al que la gente quiere ir. En este caso, Redeban, ACH y Credibanco serían una gran fiesta, mientras que Drixi sería una fiesta nueva, pequeña, sin cola en la puerta y llena de mesas vacías.  

Además, el riel público tendrá que pagar costos más altos para enviar la plata hacia los rieles privados, donde probablemente está la mayoría de la gente. “Es un hecho cierto que, como estamos iniciando con una configuración de mercado, en la primera etapa de estabilización de Drixi la mayoría de las transacciones se van a dar al interior de las redes que ya existen”, dice Prieto. Su apuesta es que tras “varias rondas” esto puede cambiar en el largo plazo. 

En el corto, tiene competidores muy robustos. Credibanco, Redeban y ACH (Trasnfiyá), que son los tres actores privados más importantes, están en un proceso ante la Super Intendencia de Industria y Comercio (SIC) para fusionarse y volverse un solo riel. La SIC no respondió preguntas de La Silla Vacía sobre esta solicitud. 

La carrera de las llaves

Este control del mercado dependerá, en gran parte, de la “llave”. El número de teléfono será como el nuevo número de cuenta. Pero, en el caso de usuarios con varias cuentas o billeteras digitales, puede terminar siendo el banco más poderoso el que defina a dónde le llega a la persona la plata. Esto aún no es claro. Aunque ya hay una serie de resoluciones, falta aún un decreto de MinHacienda que será clave para los detalles que faltan. 

Por lo pronto, el Banco de la República puso como fecha para comenzar este proceso de inscripción de llaves el 1 de julio. Sin embargo, Bancolombia y Davivienda comenzaron desde inicios de este año a inscribir “llaves” para pagos inmediatos en su riel privado, que es Redeban. Esta es la famosa integración de Nequi y Daviplata. 

Varios actores del mundo financiero le dijeron a La Silla que esta “preinscripción” ha causado descontento dentro de otros bancos que sí se mantienen firmes con los calendarios de Bre-b. Tampoco gustó la Superintendencia Financiera. Sin embargo, Prieto, del Banco de la República, le dijo a La Silla que esta preinscripción no cuenta como Bre-b y ayuda a que la gente se acostumbre a inscribir llaves.

Esto ya lo han hecho, de cierta forma, los millones de usuarios a plataformas que transfieren plata con el número telefónico. En el camino han generado una inmensa base de datos de potenciales “llaves” que ya existen en el sistema financiero. Según el calendario oficial, a partir del lanzamiento de Bre-b, en julio de 2025, hay plazo de dos meses para que se registre una cantidad de llaves igual o mayor 85% de los números que ya están en bases de datos de pagos del sistema, que en su mayoría está en la alianza de Bancolombia y Davivienda.

Si después de un mes no se llega al 85%, los propios bancos pueden subir los números que ya tienen de forma masiva. los cuales se mantendran activos durante tres meses, y serán cancelados si el usuario no aparece después de ese periodo.

Frente a esto, el mismo alto funcionario de la Superintendencia Financiera dice que “están haciendo competencia desleal con un futuro más puro, con la gente del mercado que no está en él. Eso se llama competencia desleal con un tercio que todavía no está en el mercado.”

A pesar de estos problemas, la mayoría de los actores, como lo dice Cadena de Nu, están “esperanzados con el impacto de Bre-b”, que aún está a tiempo de poner las reglas de juego más claras para lograr que el sueño de la inclusión financiera nazca en un mercado libre, pero con igualdad de oportunidades. 

*Bancolombia hizo parte de la alianza que apoyó el proyecto Acuerdo para el Futuro de La Silla Vacia

Economista y Cientifico de datos, he trabajado en startups y consultoras como analista de datos y desarrollador de inteligencia artificial. Escribo usando inteligencia artificial y mineria de datos, y cubro economia