El presidente Gustavo Petro presentó su nuevo gabinete sin los ministros completos. Foto: Presidencia
El presidente Gustavo Petro presentó su nuevo gabinete sin los ministros completos. Foto: Presidencia

El presidente Gustavo Petro convocó un evento en Bogotá, sin acceso a medios de comunicación, para presentar su nuevo gabinete. Lo hizo en el Teatro Delia Zapata, acompañado de la bancada del Pacto Histórico y de representantes de organizaciones sociales. 

Pero no pudo presentar su gabinete completo y tuvo que aceptar que le faltan ministros por reemplazar, pese a llevar cerca de un mes con un gabinete interino, paralizado y desgarrado por guerras internas.

El único nombre nuevo fue el del ministro de Igualdad, Carlos Rosero, quien reemplazó a la vicepresidenta, Francia Márquez. Márquez renunció con una carta pública en la que denunció que está siendo amenazada de muerte y reiteró que Petro es chantajeado por figuras como Armando Benedetti, nuevo ministro del Interior.  

Con el cuarto remezón ministerial, aún sin completar, Petro no amplía la coalición y sólo refuerza a los sectores de izquierda y de los partidos tradicionales que lo vienen respaldando desde la campaña del 2022. Lo hace para mantener unida una coalición que le permita a su proyecto político competir en el 2026. Pero con el costo de revelar que es un presidente débil, preso de los grupos que se disputan el gobierno, y convencido de que el Estado es ingobernable.  

“En Colombia no gobierna el pueblo sino la burocracia”, dijo ayer con el tono sombrío de sus últimas semanas. 

El nuevo remezón no amplía la coalición en el Congreso

En su reciente discurso, Petro criticó de nuevo al sector más a la izquierda de su gobierno, a quienes llamó sectarios en el consejo de ministros televisado por sus críticas a Benedetti y Laura Sarabia. 

En ese consejo, dijo el presidente, “se vio la intención de construir un gabinete ideológicamente homogéneo, al estilo del siglo XX. Y yo me resisto a hacerlo. No me gusta la homogeneidad porque Colombia no es homogénea. El gabinete sigue siendo heterogéneo”, remató.

Pero la versión del “frente amplio” de Petro, o “sancocho nacional”, que elogió en su consejo en vivo, se ha limitado a reforzar la misma coalición que lo viene acompañando desde su ruptura con los liberales de centro. 

El presidente no compró la idea de su exministro del Interior, Juan Fernando Cristo, de rehacer el gabinete en función de los partidos pensando en las reformas sociales que siguen enredadas en el Congreso. De hecho, Cristo salió del gabinete más temprano de lo que esperaba, con roces personales con Petro y distanciado de congresistas cercanos por su poca capacidad para cumplir acuerdos burocráticos, según dos fuentes de su entorno.

Petro, en cambio, ha preferido un ajuste más limitado, ficha por ficha, que refuerce a los sectores que respaldan al gobierno: políticos disidentes de partidos tradicionales como la U, conservadores y liberales; el movimiento social; y la izquierda.

Por ahora el bloque más fortalecido es el de los gobiernistas del Partido Verde, que siempre han estado con Petro y que ahora cuentan con dos nuevos ministros: María Fernanda Rojas, en Transporte, y el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino. El minTrabajo llegó por acuerdos con el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, un poderoso aliado de Petro para el Congreso y las elecciones del 2026.  

“Mi lectura es, por un lado, una ampliación de la coalición con el sector de los verdes que nos acompañan, más los liberales que desde el principio han estado con las reformas sociales. Y los que salen del gobierno van a las calles a construir la segunda fase del proyecto del cambio”, dice la senadora María José Pizarro, precandidata presidencial del Pacto Histórico.

Los sectores gobiernistas de La U, el Liberal y el Conservador también consolidan su representación dentro del gabinete. 

La U tiene asegurado el Ministerio de las TIC, donde estaba el exministro Mauricio Lizcano, el puente con ese partido a lo largo del gobierno. El presidente dio luz verde para que fuera la propia bancada la que decidiera el nombre del nuevo ministro. Los congresistas enviaron tres hojas de vida, como lo contó La Silla: las de los abogados Alejandro Linares, Julián Molina y Said Lamk. 

Pero dentro de La U están divididos entre los nombres y no han tomado una decisión. Linares fue propuesto por José David Name, uno de los voceros del partido en el Senado. Mientras que Lamk está siendo impulsado por los senadores costeños Julio Elías Chagui y Julio Elías Vidal, del grupo político de los corruptos Bernardo “El ñoño” Elías y Musa Besaile. 

Los “ñoños” fueron condenados por la Corte Suprema de Justicia por el escándalo de corrupción del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade). En esta entidad, Elías y Besaile dirigieron un esquema de direccionamiento de contratos y tráfico de influencias en el que Benedetti ha sido mencionado como presunto cómplice.

Recientemente, la Sala de Instrucción de la Corte decidió llevar a juicio al nuevo minInterior por este caso de corrupción.

Por el lado de los godos, los cálculos no han cambiado. El bloque de conservadores gobiernistas del Caribe cambiaron ficha por ficha y pusieron a Patricia Duque como nueva ministra de Deportes, una cartera que tienen desde marzo del 2024.

La gran novedad podría darse con el nombramiento de una cuota liberal en el gabinete. Dentro de la bancada dan por hecho que les van a entregar el Ministerio de Comercio. 

La cartera está a punto de quedar vacante luego de que el actual ministro, Luis Carlos Reyes, denunció a congresistas y miembros del gobierno de pedirle puestos en la Dian por su paso por esa entidad. Las denuncias de Reyes se dieron en medio del escándalo sobre el intento del presunto contrabandista Diego Marín, alias “Papá Pitufo”, de aportar dinero a la campaña presidencial de Petro en el 2022.

Pero, de nuevo, se trata de un bloque de votos liberales con los que el gobierno viene contando, y que han tenido cuotas en lugares como la Uspec, o Positiva Seguros. 

No se trata de una ampliación de la coalición que anticipe un mejor futuro para las reformas sociales que transitan en el Congreso. Con esos mismos apoyos se hundió la primera reforma de salud y la reforma laboral sigue estancada en tercer debate, en la Comisión Séptima del Senado.

En todo caso, la expectativa dentro del gobierno y en el Congreso es que Benedetti muestre sus credenciales de operador político y haga la diferencia.

Benedetti empoderado

El nuevo ministro llega con la promesa de hacer cumplir los acuerdos burocráticos para garantizar los votos en el  Congreso, remediando una flaqueza de todos los ministros del Interior anteriores que no lograron cumplir en el pasado.

La percepción entre los congresistas de que Benedetti les puede cumplir, la alimenta su probada influencia en las decisiones de Petro. El presidente lo ha nombrado en cinco cargos distintos, pese a sus investigaciones judiciales, sus problemas personales y los escándalos que ha ocasionado dentro del gobierno.

El presidente también lo ha defendido en contra de sus funcionarios más cercanos, incluso bajo la sospecha, ventilada por Francia Márquez, de que está siendo chantajeado por algún secreto sobre la campaña del 2022 que Benedetti supuestamente conoce.

Otro factor a favor de Benedetti es que no tendrá un gran contrapeso en la dirección de Presidencia, el Dapre, un puesto por el que pasaron personas cercanas a Petro como Laura Sarabia y Jorge Rojas. 

La nueva directora, Angie Rodríguez, es una funcionaria de bajo perfil que viene de trabajar como enlace legislativo para el Senado del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. “Es una Laura Sarabia antes de su ambición por el poder”, dice un alto funcionario del MinSalud que ha trabajado con ella a propósito de su disciplina y organización para trabajar. 

Ese perfil implica que Rodríguez no tiene una agenda y unas ambiciones propias, un reclamo permanente en contra de Sarabia. Dentro del Dapre, Sarabia tuvo choques con altos funcionarios como Luis Fernando Velasco o Carlos Ramón González por el manejo del llamado “computador de palacio”, el nombre que adquirió en el gobierno Santos el registro de las cuotas y los contratos de los congresistas. 

Rodríguez creen que será una figura “operativa” que puede agilizar las promesas de mermelada de Benedetti, según dos personas al interior del gobierno.

Petro reafirma los símbolos de su gobierno

Para terminar de reforzar su coalición, Petro renovó la representación del movimiento social  en el gabinete con nombramientos simbólicos en carteras que están en el corazón ideológico de su programa de gobierno. 

“Tenemos la primera ministra indígena de la historia de Colombia”, dijo ayer sobre Lena Estrada Añokazi, la nueva ministra de Ambiente. 

Estrada es politóloga de la Universidad Nacional, con un doctorado en Sostenibilidad por la Universidad Pedagógica de Catañuña, y pertenece al pueblo indígena Uitoto Mekana. Llega a reemplazar a la exministra Susana Muhamad, quien posiblemente llegue a Planeación Nacional luego de revocar su “renuncia irrevocable” por la llegada de Benedetti.

“Hemos puesto al frente del cuidado del corazón del mundo a una heredera de los ancestros más antiguos de este territorio”, dijo el presidente en referencia al lugar de nacimiento de Estrada, en el centro del departamento del Amazonas.

También fue generoso en sus palabras con los nuevos ministros de Igualdad y Minas, Carlos Rosero y Edwin Palma, presentes en el Teatro Delia Zapata. 

De Rosero dijo que llegaba “en nombre de los todos pueblos negros de este país”. Rosero es uno de los fundadores del Proceso de Comunidades Negras (PCN), una de las organizaciones afro más fuertes del país. Es cercano a la vicepresidente Márquez y fue uno de los delegados del gobierno para los diálogos con la guerrilla del ELN. 

Con el nombramiento de Palma, quien viene de estar en la Junta Directiva de Ecopetrol, Petro volvió a incluir una figura destacada del sindicalismo tras la renuncia de Gloria Inés Ramírez del Ministerio del Trabajo. “De los duros del sindicalismo”, dijo el presidente sobre Palma, quien construyó su carrera dentro de la Unión Sindical Obrera, USO, y trabajó por más de 20 años como empleado de la petrolera estatal. 

Frente a los tres nuevos ministros del movimiento social, Petro volvió a pedirles a indígenas, negros, trabajadores y estudiantes que vuelvan a las calles para exigir la aprobación de las reformas. “Debemos preparar la gran movilización colombiana. La calle es otra vez el escenario (…) pero contundentemente y multitudinariamente”, dijo Petro con un tono pausado y ante un teatro tranquilo. 

Con estos nombramientos, y después de un mes plagado de incertidumbre y guerras intestinas, Petro termina con un gabinete parecido al que tenía antes del inédito consejo de ministros televisado. Pero sin la curva de aprendizaje que ya había tenido el anterior. 

Y lo ha hecho dejando al descubierto las debilidades de su liderazgo en el gobierno y los grupos de presión que condicionan su capacidad para tomar decisiones.

La exposición de la debilidad de Petro

“Esto es de una infelicidad absoluta”, dijo Petro en El País de España sobre ser presidente, dando señales claras de su desgaste en la Casa de Nariño. Durante la entrevista, responsabilizó a su círculo cercano de los errores de su gobierno, dijo sentirse traicionado y habló de su decepción por no haber podido hacer una “revolución” desde la Presidencia.

Dentro del gobierno notan sobre todo a un presidente débil que no ha dejado de exponer sus carencias como líder desde el consejo de ministros televisado, según una fuente de su entorno y otro alto funcionario del gobierno. 

Entre las debilidades están que Sarabia y Benedetti, percibidos como dos “chantajistas” por el ala más a la izquierda del gabinete, quedaron al frente de la política exterior e interna, respectivamente. 

En la entrevista con El País, Petro se refiere a Sarabia como una mujer joven que debe madurar. “…hay que saber por cuál mal camino no se madura”, dice el presidente sobre su antigua número dos. 

La frase resuena porque la canciller ha sido señalada por personas del círculo cercano del presidente, como Augusto Rodríguez, de haber utilizado sus posiciones oficiales para hacer negocios personales, algo que ella ha negado públicamente.

Pero, además, altos funcionarios de izquierda, entre ellos Rodríguez, de la UNP, se le han plantado a Petro para presionarlo frente al rearmado de su gabinete. 

Por ejemplo, el exdirector de Planeación Nacional, Alexander López, amenazó con llevarse a su partido, el Polo Democrático, y romper la unidad del Pacto Histórico si Benedetti era jefe de gabinete. Petro decidió entonces sacar a Benedetti de Palacio, la condición que estaban pidiendo los ministros de izquierda, y ofrecerle ese puesto a López, un nombramiento que no se ha ratificado.

Para el consultor Andrés Mejía Vergnaud, panelista de Blu Radio, Petro está pagando el costo de mantener cohesionado su proyecto político. 

“Está luchando sin descanso por conservar su viabilidad. De encontrar equilibrios entre corrientes y personas muy opuestas. El presidente es consciente, pese a todos sus delirios, de que sin una especie de coalición amplia no volverán a ganar la Presidencia. Comprende que su último esfuerzo es mantener su cohesión y evitar el desmoronamiento”, dice Mejía.

“Cuidemos el 2026”, dijo Petro en enero del año pasado, desde Tumaco, parafraseando la famosa frase del expresidente Álvaro Uribe. Desde entonces, el presidente ha puesto la mira en encontrar la fórmula para que la izquierda vuelva a ser competitiva en las próximas elecciones presidenciales. 

Cubro al gobierno del presidente Gustavo Petro en La Silla Vacía. Estudié Periodismo en la Universidad de Antioquia.