Samir Abisambra, nuevo presidente del Concejo de Bogotá.
Samir Abisambra, nuevo presidente del Concejo de Bogotá.

El nuevo presidente del Concejo de Bogotá es un cacique político que está mirando al Congreso. Samir Abisambra, un monteriano de 47 años, ha logrado crear una maquinaria clientelista de 50 mil votos en la capital con el partido Liberal. Llega por segunda vez a esa presidencia, tras haber estado en 2022. 

Su ascenso a la presidencia del Concejo lo pone en una posición privilegiada para utilizar sus vínculos dentro de la alcaldía de Carlos Fernando Galán para aspirar al Congreso en 2026, con lo que dejaría la posición para la cual fue elegido por los bogotanos. Según le dijo Abisambra a La Silla Vacía, “es una opción que sigue sobre la mesa, pero que no depende solamente de mí”. Él hace parte del grupo político de Horacio José Serpa en Bogotá, y quien también estará en la lista de aspirantes en el 2026.

Dos fuentes del Partido Liberal que conocen el círculo de Abisambra, y que piden reserva de sus nombres para no crear tensiones dentro de su partido, señalan los planes dentro de su estructura es que sí se lance.

La presidencia de Samir Abisambra y sus influencias en Alcaldía 

Dos horas antes del inicio de la sesión de Concejo de este lunes 9 de diciembre el único punto era la elección de la mesa directiva del año 2025. La bancada del Partido Liberal, al que pertenece, le correspondía la presidencia, y decidió por mayoría postular a Abisambra. Detrás de esta decisión hubo una disputa dentro de la bancada liberal, donde se rompió un bloque que se había propuesto hacerle frente a las ambiciones de Abisambra. 

“Yo estoy convencido de que la administración (de Galán) no tuvo ninguna injerencia”, dijo el reciente electo presidente del Concejo después de tomar juramento para dirigir el Concejo de Bogotá en 2025, en pleno ciclo preelectoral. Indicó que la Alcaldía no jugó ningún papel en la elección de la mesa directiva. Sin embargo, aunque no hubo ningún guiño público de la administración hacia Abisambra, una fuente dentro del círculo de la administración aseguró que la alcaldía de Galán se sentía “tranquila” con una presidencia de Abisambra. 

Abisambra acompañó la candidatura de Carlos Fernando Galán durante su campaña electoral de 2023, en la que fue el segundo más votado. Lo impulsaron políticos como Eduardo Andrés Garzón Torres, hijo del exalcalde “Lucho” Garzón, que ahora está en la subsecretaría de Gestión Local en la secretaría de Gobierno. 

Esta subsecretaría es el vínculo principal con las alcaldías locales que tienen un presupuesto de 3 billones de pesos al año. Ahí Abisambra tiene una amplia influencia con la que sostiene sus bases políticas. Aliados suyos están en tres, la de Mártires, Rafael Uribe, y Ciudad Bolívar, una de las más populosas de Bogotá. 

Como contamos en este reportaje, tanto Abisambra como uno de sus promotores dentro de la bancada liberal, Germán García, fueron de los más consentidos con alcaldías locales que nombró a directamente el alcalde Galán. Gustavo Quintero, el secretario de Gobierno, ha negado el carácter de mecanismo de gobernabilidad de las alcaldías locales. “Las alcaldías locales no son de los concejales, responden a la Secretaría de Gobierno y a la Alcaldía. La primera condición que les dijimos a los designados es que el que la embarre, sale del cargo”, dijo Quintero. 

Pero La Silla pudo rastrear al menos 36 puestos claves asociados a Abisambra curules de ediles o gestores de la Contraloría. 3 personas vinculadas a la estructura de Abisambra están como alcaldes locales. Otros, como Garzón, están directamente en la administración distrital. 

El uso político que tiene la presidencia del Concejo permite enfocar o parar debates de control político, una de las herramientas de presión principales que tienen los concejales con funcionarios de la Alcaldía. Y las advertencias de que Abisambra utilizará este poder para proteger entidades donde sus colegas perciben que tienen intereses ya se hicieron. 

Diana Diago, concejal del Centro Democrático, advirtió al votar en blanco en la elección de Abisambra que “durante su presidencia nunca pude hacer mi debate de control político sobre las alcaldías locales, el tiempo me volverá a dar la razón”. En la misma dirección, María Victoria Vargas, concejal de la misma bancada Liberal, reclamó que “nunca me permitió hacer el debate al cuerpo de bomberos”, en referencia a su presidencia de 2022.  

El Concejo como trampolín al Congreso

Según Abisambra, “tendré que hablar con Horacio Serpa y con el partido cuando llegue su momento”. Tanto Abisambra como Serpa han confirmado que han tenido conversaciones sobre una posible candidatura en fórmula. 

Abisambra, además de su influencia en la administración, desde la época de la alcaldía de Claudia López, y su cercanía con la alcaldía de Galán, llega a la presidencia del Concejo más relevante del país en un momento políticamente importante. En el Concejo de Bogotá, durante el siguiente año, llegarán varios proyectos cruciales para la administración, como la reforma tributaria y la modificación de varias entidades e instituciones distritales, la elección del contralor distrital y un acuerdo que espera reestructurar el Concejo de Bogotá. 

Como presidente del Concejo de Bogotá, Abisambra tendrá el control sobre la plenaria, incluyendo la programación de los temas de control político, foros, e inclusión de proyectos de acuerdo en los órdenes del día en comisiones y plenarias. Este poder sobre el manejo y los ritmos del Concejo, más su influencia en el distrito y en las localidades le pintan un horizonte muy favorable a su potencial candidatura al Congreso. 

Una fuente dentro del Liberal confirmó que varios sectores le han pedido a Abisambra que su candidatura al Senado, sin embargo, Abisambra no ve con tan buenos ojos esta opción, pues implicaría chocarse con su amigo personal y aliado político, Horacio José Serpa. 

Una ruptura dentro del Liberalismo en el Concejo de Bogotá. 

En una acalorada sesión del Concejo, se ratificó decisión de elegir a Abisambra como presidente. La bancada del Partido Liberal tomó la decisión a tan solo una hora de la plenaria del Concejo. 

Armando Gutiérrez, concejal por este partido y aliado político de Abisambra, señaló en la sesión de plenaria que hasta esa misma mañana era él el presidente del Concejo. Su candidatura era una forma de vencer la resistencia interna a Abisambra, quien, en cambio, cedía el puesto para que lo ocupara su aliado.

Sin embargo, en la reunión que tuvo la bancada Liberal de último momento se presentó un cambio en los apoyos. Darío Cepeda, concejal que junto a María Victoria Vargas y Clara Sandoval había creado el bloque de resistencia contra Abisambra, volteó su apoyo y le dio la mayoría interna. 

Tanto Sandoval como Vargas se retiraron de la reunión de bancada. Quienes quedaron, es decir, Germán García, Darío Cepeda, Armando Gutiérrez y Samir Abisambra terminaron votando por este último a la presidencia. La Silla conoció una carta, con fecha del 7 de diciembre, donde Darío Cepeda se comprometía con Vargas y Sandoval a no apoyar a Abisambra en su candidatura. Al final se volteó.

Siguiendo los acuerdos preestablecidos en el Consejo, la postulación de Abisambra fue apoyada por todas las bancadas del Concejo, a excepción de la bancada del Pacto Histórico. Ganó 34 votos positivos y 10 en blanco. En la mesa directiva lo acompañarán  Juan Daniel Oviedo, en la primera vicepresidencia, quien ya cantó su renuncia al Concejo para competir por la presidencia de la República y Juan David Quintero, del Nuevo Liberalismo. 

Empecé como practicante de la redacción, me quedé a cubrir las movidas de poder en la capital del país. Estudio Ciencia Política en la Universidad Nacional. Trabajé en El Espectador con los proyectos de "Lo Sé de Memoria" y "16 de mayo de 1984: el día que la represión y el conflicto se tomaron...