Mientras la primera versión de la reforma laboral de Gustavo Petro fue presentada con un discurso de balcón, el nuevo articulado se radicó casi a escondidas en la Cámara. Ayer, en un evento sin medios, sin congresistas, y con un puñado de funcionarios del gobierno, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, entregó el paquete de 92 artículos que reforma el Código Sustantivo del Trabajo.
La primera versión terminó archivada, sin superar su primer debate en la comisión Séptima, por falta de consenso con las bancadas cercanas al gobierno y los empresarios, a pesar de que fue discutida en más de 20 reuniones de la mesa de concertación tripartita, entre el Ministerio, los sindicatos, el gobierno y los empresarios.
Esta segunda versión tomó por sorpresa incluso a los miembros de la bancada del Pacto Histórico, que no vieron el nuevo articulado. Por ejemplo, María Fernanda Carrascal, ponente del primer proyecto y del Pacto Histórico, estaba en Cartagena en un evento y vio el articulado después de que se radicara. Tampoco estuvieron al tanto congresistas de partidos claves para su aprobación, como el Liberal, el Verde, La U y los conservadores.
Mucho menos el sector privado, donde se genera la mayoría del empleo. Según al menos siete líderes gremiales con los que habló La Silla la semana pasada, el articulado final no fue discutido con ellos, y ni siquiera lo pudieron ver. La reforma fue, además, radicada el mismo día en que Petro había agendado reunión con los miembros del Consejo Gremial y que después aplazó. Un golpe duro para una relación con el poder económico que es frágil y en la que abunda la confrontación y la desconfianza.
Ni siquiera los nuevos o pequeños gremios, que el gobierno empezó a acercar, pudieron ver la sustancia de la nueva reforma. Hace dos semanas, por ejemplo, la ministra Ramírez y su equipo recibieron a María Claudia Lacouture, presidenta de Aliadas y de la Cámara de Comercio Colombo estadounidense, AmCham, para escuchar su posición sobre la reforma. “Fue un espacio en el que pudimos expresar nuestras preocupaciones. Pero no pudimos ver el articulado de la reforma”, le contó Lacouture hace unos días a La Silla.
Esa desconexión entre las expectativas de los empresarios, el Congreso y el gobierno es visible en un proyecto de ley que sigue sin conciliar las líneas rojas de Petro y el sector privado. Y que por la forma en la que llega al Congreso, hará más difícil avanzar en el acuerdo nacional al que Petro ha invitado a varios sectores del país.
Estos son los puntos principales de lo que cambia y lo que queda igual de la segunda reforma laboral de Petro:
1. El gobierno no cede en artículos que encarecen el empleo
El centro del debate con la reforma laboral era si con medidas como la reducción de la jornada nocturna o el aumento de los dominicales se destruyen empleos o no. Fenalco dijo en su momento que eso iba a subir hasta 35 por ciento los costos de contratación. Y en un informe del Banco de la República, que generó controversia, se afirmaba que la reforma se podría destruir entre 400 mil y 700 mil empleos formales.
Pero Petro dijo en mayo que la metodología del estudio era “cuestionable”, y defendió que, al contrario, mejorar la calidad del empleo no era sinónimo de destrucción de empleos. Finalmente, en el nuevo proyecto incluyó algunos cambios que se introdujeron en el primer debate legislativo. Subió una hora del primer proyecto el inicio de la jornada nocturna, que empezaría a las 7 de la noche y no a las 9 de la noche como ahora.
Además, deja el recargo para los dominicales y lo pasa de 75 por ciento a 100 por ciento. Aunque en el proyecto inicial planteaba que eso se haría apenas entrara en vigencia la reforma, ahora plantearon un incremento gradual.
La reforma también deja igual los artículos en los que dejan al contrato a término indefinido como regla general. Aunque permite los contratos a término fijo o prestación de servicios, los limita a actividades que no sean permanentes en una empresa y obliga a que esos contratos sean máximo por tres años.
La estabilidad reforzada, que le pone más límites a las empresas para despedir a empleados con condiciones especiales, quedó igual. Esa, por ejemplo, es una de las principales preocupaciones de las empresas porque además de encarecer los empleos, hace más caros y difíciles los despidos porque tendrán que ser aprobados por un inspector de trabajo o un juez.
La estabilidad laboral reforzada sigue en la reforma para:
✅Quienes tengan fuero sindical
✅Personas con discapacidad
✅Mujeres en embarazo y a 6 meses del parto
✅Prepensionados, a 3 años o menos de la pensiónNovedad: la intervención de la justicia para autorizar despidos. pic.twitter.com/cooXhsjHdH
— La Silla Vacía (@lasillavacia) August 24, 2023
También dejó las licencias para que trabajadores con citas médicas, urgencias familiares, menstruación, responsabilidades con sus hijos o hasta por la muerte de un compañero, tengan la posibilidad de ausentarse del trabajo. Y en la licencia de paternidad sigue el incremento de semanas a 12, pero será gradual.
Sin embargo, el gobierno sí le hizo una concesión a los empresarios. Quitó la obligación de hacer un reajuste salarial anual de la inflación para los empleados que ganan más de un salario mínimo. Hoy solo es obligatorio subir el sueldo cada año a los trabajadores que ganen un salario mínimo.
2. Le da gabelas a Rappi y a las empresas de seguridad
Aunque el proyecto mantiene su esencia, sí tocó un punto sensible: el de los trabajadores de plataformas de reparto como Rappi y empresas de seguridad. En el proyecto inicial obligaban a las plataformas digitales como Rappi a contratar como trabajadores dependientes a todos los repartidores. Eso quedó matizado en la reforma.
En el artículo 26 dicen que esas aplicaciones pueden tener repartidores que trabajen como dependientes o independientes. Para los primeros, deben asegurar un contrato laboral en el que paguen la seguridad social del empleado, y para los independientes dice que deben pagar el 60% por ciento de los costos de salud y pensión. El resto lo paga el empleado.
Esa es una victoria para estas empresas de tecnología que decían que eso iba a dejar sin trabajo a unas 80.000 personas, o que la mayoría de rappitenderos se quedarían sin ingresos. Sin embargo, anticipa una tensión entre los congresistas que defienden la idea de que estos trabajadores sean contratados por las apps.
La congresista del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, dijo que esa es una de sus preocupaciones. “La reforma no habla de la presunción de laboralidad de los trabajadores de plataformas”.
La otra concesión fue la de las empresas de seguridad. En la reforma dicen que si un trabajador tiene que trabajar horas extra, estas no pueden superar la hora adicional diaria. Eso afectaba principalmente a los empleados de seguridad que tienen horarios extendidos. En la reforma hacen una excepción con esos trabajadores.
3. Crea un nuevo ecosistema para formalizar
Una crítica al proyecto inicial es que desconocía que en Colombia el 58 por ciento de las personas que están trabajando están en la informalidad. Es decir, que era un proyecto pensado para una minoría. En el segundo proyecto trae un paquete de medidas pensadas para los informales.
El cambio más grande es que permite que las personas que son independientes y tienen varios trabajos, y que sus ingresos son menores a un salario mínimo, puedan cotizar salud y pensión. Eso es un cambio enorme porque hoy en Colombia las personas solo pueden cotizar en seguridad social sobre un salario mínimo.
También crean la figura de trabajo familiar y comunitario. En ese grupo entran, por ejemplo, las personas que tienen trabajos -pagos o no- como el mantenimiento de edificios, redes eléctricas o el cuidado de cultivos o animales. A estas personas también se les debería garantizar el acceso a la seguridad social.
La reforma incluye en varios artículos que las personas que trabajan en puertos, centrales de abastos, en el arte, en el campo o en el deporte deben tener contratos escritos que pacten sus condiciones de trabajo, que incluya el pago de seguridad social. Y que si no es así, les deben poner contrato a término indefinido.
Los micronegocios, que son el grueso del tejido empresarial en Colombia, también aparecen en el nuevo proyecto. Les dan el permiso de pagar seguridad social a empleados por trabajos de tiempo parcial.
“La reforma pretende ampliar las formas de contratación como mecanismo de formalización laboral, pretende generar esquemas de protección social que solo son posibles en el reconocimiento de la laboralidad”, dice la exposición de motivos del proyecto.
4. Mantienen los nuevos poderes para los sindicatos
El proyecto de ley mantiene el paquete de medidas que le pone unas nuevas reglas de juego a los sindicatos y les da más poder de negociación con las empresas. Deja, por ejemplo, el fuero a los miembros de sindicatos y a sus líderes. Es decir, tienen una protección especial ante la ley que demora más el proceso de su despido.
La segunda versión mantiene la esencia del proyecto en el sentido de crear un marco legal más robusto para la convivencia entre los sindicatos y las empresas. Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, la CUT, explicó que se trata de una reforma que recoge, además, los acuerdos de Colombia con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia sindical.
“Las bajas tasas de afiliación sindical que se dan en nuestro país y la baja cobertura de la negociación colectiva demuestran por una parte, que las diferentes reformas de flexibilización y precarización laboral adoptadas en Colombia generaron un ambiente propicio para mermar la influencia de los sindicatos”, dice la exposición de motivos del proyecto.
